lunes, 7 de agosto de 2017

The Afghan Whigs- In Spades. Una crítica





Hace tres años, The Afghan Whigs sorprendían al publicar Do to the Beast. Su gran calidad no evidenciaba en ningún momento que hacía dieciséis años de la publicación de su trabajo anterior. Si Greg Dulli –cantante, compositor y guitarra rítmico- siempre ha sido claramente la imagen del grupo, la marcha -en 2014- de Rick McCollum, guitarra fundacional del grupo, todavía ha reforzado más esta idea y parece ser que el bueno de Greg se encuentra cómodo con ello. Sustituye al ausente con la incorporación del solvente Dave Rosser (que ya tocó con Dulli en Twillight Singers y también en Gutter Twins) y después de una larga y exitosa gira mundial, vuelve a llevarlos al estudio de grabación dando como fruto el nuevo disco, In Spades, compuesto y producido enteramente por él. 

Tras su atractiva portada, el disco empieza con la calmada Birdland, canción de obertura jazzística que funciona casi como una intro para dar paso a una tremenda secuencia de temas rítmicos y cautivadores como el primer single, Arabian Heights, poseedora de un arreglo de guitarra que la emparejan con Matamoros de su disco anterior. La elegante Demon in Profile, que se inicia con un delicado piano que actúa como mecedora de un contenido Dulli hasta que los riffs de guitarra provocan que se desborde paulatinamente. Toy Automatic con su omnipresente batería en un tema con aroma de clásico instantáneo gracias a su intensidad creciente y un desarrollo bellísimo tanto en la parte vocal como instrumentalmente, sumando vientos en su tramo final. Oriole, otra canción preciosa con una cadencia perfecta para la voz del cantante, que surfea airosa entre certeros riffs de guitarra y ajustados arreglos de violín y violonchelo. Tras ella, Copernicus, el tema más urgente y rítmico del disco, con un inicio que puede llegar a recordar al mítico My Sharona de The Knack. A estas alturas, uno está atónito y agradecido, cinco posibles singles todos ellos tan intensos como diferentes.

In Spades continúa con The Spell que se mueve en parámetros similares a Oriole con juegos de equilibrio entre riffs de guitarra y violines aunque de nivel inferior a la mencionada. Light as a Feather vuelve a elevar el listón gracias a un bajo robusto y, posiblemente, la interpretación vocal más negroide y encendida del disco. Tras la tempestad llega la calma en I Got Lost donde es un piano confesional quien toma el protagonismo para terminar con la crepuscular y desgarrada Into the Floor


Tal y como pasó con el anterior, el disco se hace corto y deja con ganas de mucho más. Gatos viejos ellos, entregan un disco conciso y directo, con diez canciones para unos escasos treinta y seis minutos, repleto de las constantes en la carrera de The Afghan Whigs: intensidad repleta de riffs de guitarras rockeras que incluso beben de Led Zeppelin, desatada interpretación vocal tan abrasiva como soulera por parte de Greg Dulli (el más negroide de los cantantes rock y, sin duda, de los mejores cantantes de los últimos veinte años) mientras exuda sexo y sudor, alma funky y elevada cadencia rítmica en la mayoría de sus canciones.


In Spades es otro disco soberbio por parte de los de Cincinnati, con una primera mitad más que destacable, con algunas canciones que pueden mirar de cara a las mejores de su carrera, y evidenciando que se hallan en un gran momento. Ante ello, deseamos que The Afghan Whigs sigan publicando nuevos trabajos, aterricen de gira por aquí cerca y puedan superar el reciente fallecimiento de Dave Rosser, que en tan solo dos trabajos se ha revelado como un miembro muy importante en el grupo.

 ORIOLE 

DEMON IN PROFILE

TOY AUTOMATIC


 In Spades in Spoti


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