sábado, 27 de junio de 2015

Niños Mutantes- Errante (Canción Mutante)


no te creas lo que dicen de mi
exageran y hacen daño
pero algo hay de cierto y
tendre que confesarlo
yo no puedo darte lo que quieres
porque soy errante
y mi cabeza gira locamente
en sentido inverso
al que lleva la orbita terrestre
y eso me hace equivocarme
una y otra vez
es tan facil como comprender
el principio del universo
como conservar la nieve entre
las brasas del incendio
y no puedo cambiar
sera que soy muy viejo
yo no puedo darte lo que quieres
porque soy errante
y mi cabeza gira locamente
en sentido inverso
al que lleva la orbita terrestre
y eso me hace equivocarme
una y otra vez
yo no puedo darte lo que quieres
porque soy mutante
y mi cabeza gira locamente
en sentido inverso
al que lleva la orbita terrestre
y eso me hace equivocarme
una y otra vez
una y otra vez
una y otra vez

 


domingo, 21 de junio de 2015

David Trueba- Blitz. Una crítica.




Reconozco que David Trueba es uno de mis escritores preferidos. Los tres libros que le he leído (todos los que ha publicado) Abierto toda la noche, Cuatro Amigos y Saber Perder me han parecido magníficos y no he dejado de recomendarlos insistentemente. Al enterarme durante la pasada primavera que publicaba nuevo libro, Blitz, me lo apunté para autoregalármelo por Sant Jordi, que el Día del Libro también sirve para satisfacer peticiones y caprichos propios. Teniendo en cuenta que Saber Perder se publicó en 2008 estaba ansioso por tener en mis manos una nueva novela de David Trueba.



Blitz nos cuenta la historia de Beto Sanz, treintañero reciente, arquitecto paisajista que, junto con su novia Marta –que le ayuda en sus trabajos-, ha acudido a Munich a presentar un proyecto en un congreso mundial. A la mañana siguiente de aterrizar en la ciudad bávara, Beto recibe por error un mensaje de Marta, con el siguiente texto: “aún no le he dicho nada, me cuesta tanto. Uff, tq <3”. En consecuencia y con la verdad en la pantalla del móvil, la pareja se rompe y el orgullo de Beto decide no regresar a Madrid junto a la infiel y desleal Marta y quedarse, como un náufrago desamparado, en Munich.


¿Y a qué se dedica Berto en Munich en esos días oscuros? A lamentarse, llorar, deambular autocompadeciéndose, adoptar todos los tics del amante despechado, hundir su carrera profesional en el charco del ridículo absoluto e intimar profundamente con Helga (la sexagenaria voluntaria del Congreso que les había guiado la noche anterior). Redundando y resumiendo, Berto se convierte en un sujeto totalmente patético hasta que las palabras de Helga y su propia toma de conciencia de lo absurdo de su situación, le hacen regresar a su ciudad y emprender una nueva vida sin Marta a su lado.



Blitz es un libro corto, de apenas 166 páginas, aunque se me ha hecho muy largo. ¿Por qué? Porque en las primeras páginas ya conocemos la ruptura sentimental y durante el resto del libro nos encontramos con un personaje que bordea entre la estupidez absoluta y el gilipollismo recalcitrante. Si el gran asidero de la novela tenía que ser la historia de amor-deseo-fetichismo-bizarrismo con Helga, el autor no lo ha conseguido. Cierto es que ésta se desarrolla pero ni hay seducción, ni interés mutuo ni, de hecho, llegamos a creérnosla en ningún momento. Más bien se trata de un polvo vergonzoso o, mejor dicho, vergonzante a la mañana siguiente, aunque eso no sea impedimento para que repitan. Lo que sí me ha sorprendido ha sido la detallada descripción de las escenas sexuales entre Berto y Helga que realiza el escritor (¿será por influencia del éxito de 50 Sombras de Grey y que, hasta que pase la moda, tengamos que habituarnos a estas derivas en la historia que bien poco aportan?). Si el autor quería reflexionar sobre el inexorable paso del tiempo, reflejado en las abundantes referencias a relojes de arena, tampoco lo consigue a pesar de la diferencia de edad entre los protagonistas.



David Trueba siempre había conseguido emocionar en sus novelas anteriores. Funambulista en el delicado equilibrio de la tragicomedia, alternando entre la carcajada, la sonrisa y el nudo en la garganta, en Blitz la poca fuerza de la historia llega a provocar indiferencia, sus personajes no generan ninguna empatía –ni tampoco compasión- y llega un momento en que poco nos importa lo que les pase, especialmente a Beto.



Todo lo anterior es una verdadera lástima porque nunca antes el escritor había escrito tan bien como en esta novela, siendo muy certero con el lenguaje y preciso en los detalles y descripciones. El inconveniente es que puede que adorne tanto su escritura porque realmente la historia y sus personajes tenían poco que ofrecer.



Blitz me ha decepcionado. Más que el relámpago del título, llama de cerilla que se extingue con rapidez. 

Otras Reseñas del Autor
ABIERTO TODA LA NOCHE 

David Trueba en la Wikipedia
David Trueba

Recomendación: 
A pesar del bajón de nivel de Blitz no perder la fe en David Trueba y leer toda su obra anterior, si todavía no lo habéis hecho.
Mientras escribía esta reseña he escuchado el curioso e hipnótico Home Economics de Prinzhorn Dance School (o como sonarían The XX si fuesen post punk), el arrollador Out of Body de The KVB y una de las referencias mod por excelencia, el magnífico In the City de The Jam.

miércoles, 17 de junio de 2015

Jean- Paul Didierlaurent- El lector del tren de las 6.27h. Una crítica.




A veces apetece leer un libro del que no tienes absolutamente ninguna referencia. Desde que me regalaron El lector del tren de las 6.27h, lo tenía en un estante y entre la curiosidad que me despertaba el título y la cara de buena gente del chico de la portada, con sus enormes ojos y su peinado pasado de moda, mirándome fijamente cada vez que pasaba por delante, no me quedó más remedio que leer el libro con rapidez.



El protagonista del libro se llama Guylain Vignoles, desafortunado nombre que en la escuela provocó su perenne apodo Vil Giñol. Ante la burla constante que recibía, el protagonista decide limitarse a pasar desapercibido. Propósito llevado a cabo con tal ahínco que ya de adulto ha reducido su vida a mínimos: vive con un pez de colores que cuando muere sustituye por otro al que da el mismo nombre, detesta su trabajo -él que ama los libros se dedica a destruirlos para reciclar su papel- además de tener que soportar a su estúpido y gordo jefe y al fascista botarate que tiene por ayudante.



Con el transcurrir de las páginas, Guylain nos cuenta el odio que siente por el monstruo, la inmensa y voraz máquina que convierte los libros en pasta mojada y él, como pequeña rebelión, rescata páginas que han quedado incólumes para leerlas el día siguiente, en voz alta, en el tren que le lleva al trabajo ante los oídos expectantes del resto de viajeros. Conocemos a sus amigos, el vigilante Yvon que solo habla en alejandrino y a Giuseppe, su antecesor en el cargo hasta que el monstruo le mutiló, y con quien pasa la mayor parte de su tiempo libre. Pero un día, el hallazgo de unos escritos anónimos provocará que algo empiece a removerse dentro suyo impulsándole a romper con su letargo vital.



El libro tiene unas escasas 200 páginas que se leen con rapidez. La delicada manera en que el autor, Jean- Paul Didierlaurent, nos narra la anodina cotidianeidad del protagonista convierte la lectura del libro en gratificante, evitando en todo momento que su aparente sencillez derive en aburrimiento. Los personajes que pueblan la novela, por momentos delirantes y siempre entrañables, nos conquistan precisamente por sus grandes carencias. La acción del libro fluye con suavidad, mientras el lector va notando cada vez una mayor corriente de simpatía hacia el Guylain y el mundo que le rodea.  



El lector del tren de las 6.27h es un libro tan modesto como sus pretensiones y no va a cambiar la vida de nadie, pero seguro que provoca más de una esbozada sonrisa de satisfacción al leerlo y sobre todo, no tiene nada que ver con los absolutos tratados de pedantería que se publican continuamente.


Jean- Paul Didierlaurent a la Viquipèdia

Recomendación:
No leer nada de los tertulianos habituales que aparecen, descalificando continuamente, en los programas de televisión.
Si eres escritor, elige un nombre corto. Si por cualquier motivo tu nombre es largo, titula a tus libros con dos palabras máximo, y que no sean adverbios.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el hipnótico Mudai 4 de los maravillosos Downy, el intenso Moriréis en Camboya de los injustamente desconocidos Autumn Comets y el mordaz LPIV de Los Punsetes.

lunes, 1 de junio de 2015

Neuman- Turn it


God, in the name of love,
give me a call
give a code to know you,
So long!

In the name of god, 
give me a call,
give me a job, not
you, so long!
Ooohhh Ooohhh Ooohhh
Ooohhh Ooohhh Ooohhh

Laugh, in the name of god,
give me a lie
give me a job, no
not you, so long!
In the name of hope,
give it your all,
give me a call
now you, so go
Ooohhh Ooohhh Ooohhh
Ooohhh Ooohhh Ooohhh

Lie in the name of love
give me a way to tell yo lies
give your, no!
so how to turn it, 
how tot turn i around
Ooohhh Ooohhh Ooohhh
Ooohhh Ooohhh Ooohhh

Lie in the name of love
give a way to tell you lies
give me your, no!
so how to turn it, 
how to turn it around