sábado, 28 de marzo de 2015

Motorama- Poverty. Una crítica.




Hará ya unos 5 años y casi por sorpresa descubrimos a un desconocido grupo originario de Rusia llamado Motorama, cuando publicaron su primer disco, Alps. Ellos fueron, y siguen siendo, los abanderados de un movimiento de revival post-punk venido de ese país del que también formaban parte grupos como Manicure, Human Tetris o Utro. Un par de años después de su debut entregaron su segundo disco, Calendar.  En ambos casos buenos discos que seguían los senderos abiertos por Joy Division, tanto en la frialdad de sus atmósferas como en la voz del cantante, que evoca claramente a Ian Curtis. A inicios de este 2015, casi tres años después de su último trabajo, nos entregan su nuevo disco, Poverty.


Y este período de tiempo ha dado sus frutos, Poverty es un gran disco, siguen con su querencia post-punk y la influencia de los mancunianos pero amplian su paleta potenciando unas guitarras muy jangle pop –recordando en ocasiones a The Smiths- y, especialmente, cediéndole mucho más protagonismo a un bajo robusto y acelerado que combina perfectamente con los paisajes ensoñadores creados por los teclados. En conjunto, las canciones son más certeras, contundentes y rítmicas que en sus discos anteriores que, en ocasiones, pecaban de una cierta languidez que acababa lastrando el resultado final.


Poverty tiene un ritmo frenético, sus 30 minutos repartidos en 9 escasas canciones se nos hacen muy cortos. Los rusos siguen obviando el uso de estribillos pero ni falta que les hace con grandes canciones como la inicial Corona, la luminosa Red Drop, la cadencia pop en Dispersed Energy, las enérgica y oscuras Lottery y Old, y el magnífico cierre del disco con Write to me.


Después de varias escuchas podemos afirmar que Poverty es un muy buen trabajo y nos ha producido una grata impresión, conviertiéndose a nuestro juicio en el mejor disco de Motorama.
 Corona

 Lottery

 Dispersed Energy

 Write to me

Poverty en Spoti

lunes, 23 de marzo de 2015

Rafa Melero- La Ira del Fénix. Una crítica.





Ya hace un tiempo que leí La ira del Fénix de Rafa Melero Rojo y todavía tenía pendiente su reseña. Enterarme ayer por Facebook de la inminente publicación de su nueva novela, La Penitencia del Alfil, ha provocado que espabile, la termine y cuelgue con rapidez.



El libro empieza con la aparición, en Barcelona, del cadáver degollado de una mujer  en un piso abandonado cerca del muelle. La investigación se asigna a la Unidad de Homicidios de Barcelona, grupo dirigido por el sargento Xavi Masip. Cuando éste, en la escena del crimen, descubre que la posición del cadáver no es fortuita sino que es una pieza más de un puzzle y poco después aparece otro cadáver formando parte de una composición, no le queda duda de que ambos son obra de un psicópata que actúa con un móvil claro, la venganza. Posteriores nuevos hallazgos relacionados con los anteriores y que salpican a un miembro de su propio equipo harán que el caso se ponga realmente complicado.



La Ira del Fénix es el debut del escritor Rafa Melero Rojo. Éste, aparte de escribir forma parte del cuerpo de los Mossos d’Esquadra y en el libro se refleja su experiencia y conocimiento de su funcionamiento. Lo más interesante del libro es que el autor nos muestra el día a día de un equipo de investigación, sus avances, callejones sin salida,  líneas abiertas, seguimiento de pistas, métodos de trabajo... Pero no solo el enfoque profesional del caso sino también las relaciones personales entre los miembros del equipo y entre estos y el resto, rivalidades varias incluidas. También es muy de destacar el reflejo del efecto del trabajo sobre la vida personal de los agentes.



El narrador utiliza una estructura muy conocida y usada en novela negra: el asesino que lleva ventaja a los policías y que mediante las pistas que les va dejando (a modo de juego) deberán adelantar sus futuros movimientos. Ahí destaca el trabajo obsesivo, la decisión y la capacidad deductiva del sargento Xavi Masip quien, con la ayuda de su cohesionado equipo, logrará ir alumbrando el caso hasta su resolución.



La buena definición de los personajes, tanto el psicópata con sus motivaciones como los policías y, especialmente, el sargento Masip son muy meritorios tratándose de un debut literario. El autor consigue que el lector se ponga rápidamente del lado de los agentes, y desea que detengan al asesino a pesar de su plan perfecto y la precisión en su ejecución. Todo esto provoca a que sus 475 páginas se lean fácilmente y que se avance con rapidez para ver a donde nos conducen las pistas desveladas desembocando en un milimetrado final en el que se nos desvelan todos los claroscuros que han aparecido durante la historia.



Muy buena lectura La Ira del Fénix que nos deja con ganas de que Rafa Melero publique posteriores casos en los que aparezca el grupo del sargento Xavi Masip.

Rafa Melero en la Wikipedia
Recomendación: 
Adquirir La Penitencia del Alfil, nuevo libro del autor.
Durante esta reseña escuché el divertido They Want My Soul de Spoon, el soberbio Tara, Motor, Hembra de los enormes Nudozurdo y también el vibrante Poverty de Motorama.

sábado, 7 de marzo de 2015

David Llorente- Te quiero porque me das de comer. Una crítica.






Desde su publicación había leído varias reseñas elogiosas, en publicaciones y blogs de los que soy asiduo, sobre éste Te quiero porque me das de comer de David Llorente y al verlo en las novedades de la Biblioteca Pública, no dudé ni un segundo en llevármelo a casa. A parte de estas impresiones he de confesar que su título me encantó desde el primer momento, aunque no dejaba de resultarme chocante para una novela negra.



Y vaya si lo es, negra negrísima. De hecho la primera frase del libro es: “El asesino en serie carece de empatía”.  La acción del libro se sitúa en el barrio-ciudad de Carabanchel y transcurre durante unos 25 años. En el inicio, la referencia se sitúa en el Instituto de Bachillerato Sebastián Oller. En las historias personales de sus profesores y alumnos, focalizando poco a poco la atención en Max Luminaria, un brillante alumno que sufre una persecución constante e implacable por parte de sus compañeros -al lado de sus padecimientos la palabra bullyng parece un gracioso adjetivo-. Max Luminaria, como no puede ser de otra forma, es el protagonista del libro; un psicópata que se convertirá en asesino en serie.



El desarrollo de la historia nos narra su vida desde adolescente hasta que se convierte en un brillantísimo cirujano, a la vez que desarrolla, en una espeluznante doble vida, el personaje que los medios de comunicación han creado: El Asesino de la Moneda. El autor relata sus primeras pulsiones criminales, su aprendizaje, perfeccionamiento y  maestría tanto en su destacada vida profesional como en su lado oscuro. Brillante como eminente cirujano, brillante como serial killer.



Pero Te quiero porque me das de comer es mucho más que esto. En él se entrecruzan múltiples historias: desde los ya citados profesores y alumnos del colegio, a variados habitantes de Carabanchel, desde los investigadores de la policía que intentan detener al asesino a los yonquis y otros delincuentes que transitan sobreviviendo por el barrio, desde los parroquianos del Bar de la Pepi (lugar de encuentro cuando Max Luminaria es adulto) a las luchas entre traficantes de droga del limítrofe poblado de Jauja. En definitiva, el escritor hilvana un ecosistema (Carabanchel) en el que puebla y actúa el protagonista de la historia junto con otros múltiples personajes y sus historias se van engarzando en un momento u otro o si no coinciden, son la pieza del dominó necesaria para que caiga la siguiente.



A pesar de lo atractivo de la historia, lo que realmente es sorprendente es la estructura de la novela. En absoluto se trata de una narración al uso, David Llorente va uniendo todas las historias en una lectura continuada, sin puntos y aparte y pasando de una a otra mediante puntos y seguido, con lo que consigue una gran continuidad de la acción. Entre medio y para otorgarnos un marco temporal, el autor intercala las noticias más importantes del año o las películas que se han estrenado, los programas de televisión o los éxitos deportivos del momento. También se enumeran enfermedades mentales, drogas varias, medicamentos contra la depresión, dietas de culturista, alineaciones de fútbol, premios Óscar y varias temáticas más. Todo esto utilizando un lenguaje duro, seco y sin contemplaciones narrándonos la dura vida de los desfavorecidos en un barrio tan grande y tan asolado por la delincuencia como fue Carabanchel en los años noventa.



Cuadrar y dotar de continuidad y coherencia a toda éste heterogeneidad es lo realmente meritorio y destacado de Te quiero porque me das de comer y de su autor, David Llorente. Lo que podría haber sido un batiburrillo sin sentido y disperso es todo lo contrario. El autor consigue que todas las historias y personajes encajen como piezas de un puzzle gigantesco aunque se sitúen en horizontes temporales diferentes. No hay nada dejado a la improvisación y todo está perfectamente medido y engranado. Todo tiene sentido, provocando en su lectura una extraña adicción que lleva a devorar el libro con fruición provocando que sus densas 300 páginas se nos hagan cortas.



Más que sorpresa podría calificarlo de conmoción. Toda una experiencia su lectura.



Te quiero porque me das de comer es la quinta novela de David Llorente y después de su lectura buscaré sus libros anteriores.


David Llorente en la Wikipedia
Recomendación: 
Lógicamente bucear en los libros anteriores del autor. 
Durante esta reseña escuché el sobrio The Lyre of Orpheus de los grandes Nick Cave & The Bad Seeds, también el atmosférico y continuista Justicia Poética de Pumuky.