martes, 6 de agosto de 2013

Irvine Welsh- Crimen. Una crítica.



Lo cierto es que el lanzamiento de Crimen me pasó totalmente desapercibido. Y no fue hasta que vi el volumen amarillo chillón dentro de la -nunca suficientemente ponderada- Colección Compactos Anagrama que me hice con un ejemplar del mismo.

Digo que me pasó desapercibido porque tengo encumbrado al escocés en los lugares más altos de la lista de mis autores favoritos.

En este libro conoceremos las peripecias de Ray Lennox, Policía del Departamento de Homicidios de Edimburgo, que está de vacaciones en Florida con su maravillosa novia Trudi. El viaje está motivado por un descanso forzoso del trabajo y durante éste, aprovecharán para preparar su próxima boda. Y Ray es un héroe, ya que ha conseguido detener a Mr. Confectioner, un despreciable asesino pederasta. Pero lo ha cazado tarde, cuando ya se ha cobrado una nueva víctima inocente en su cuenta de horror.

La culpabilidad por este hecho carcome inapelablemente a Ray, que recae en el consumo del alcohol y la cocaína, destrozándole física y anímicamente, debiendo tratarse médicamente una severa depresión, sin que ni siquiera la captura del pederasta sea un mínimo bálsamo para él. Todo esto provoca que no esté seguro absolutamente de nada y que constantemente sea una manojo de nervios dependiendo de los medicamentos y estando al borde de volver a abrazar sus vicios preferidos.

Al poco de llegar a Miami Beach, una discusión con Trudi se le escapa de las manos a nuestro amigo y vuelve a sus territorios conocidos, la cocaína y los bares, donde conoce a un par de chicas y acaba en el piso de una de ellas. Allí conocerá a Tianna, una niña de 10 años y a partir de ahí los acontecimientos se precipitan y el recuerdo del último caso en que ha trabajado sigue estando demasiado presente para permitir que le pase nada malo a Tianna, emprendiendo una apriori descabellada cruzada en favor de la menor.

En Crimen volvemos a encontrar las características principales de las obras de Welsh; personajes que actuan más rápido de lo que reflexionan, drogas y alcohol, referencias al Todopoderoso fútbol – los Hearts, concretamente-, enriquecedoras aportaciones en argot del lenguaje local de Leith y la sensación de frenesí –ya que siempre pasan muchas cosas y a toda velocidad- que recorre al lector leyendo sus obras.

En esta ocasión destaca la alternancia entre el presente en Miami Beach y los flashblacks de Edimburgo tanto referidos a la investigación como a su infancia. Los diferentes capítulos de la vida de Ray conglomeran parte de su carácter en la actualidad y, especialmente, hacen inteligibles sus motivaciones y sus odios.

Como hemos destacado anteriormente el ritmo es ágil, la acción vertiginosa y continuada, las diferentes tramas y subtramas de la novela engarzan fácilmente (aventura en Miami, convivencia y problemas con su novia, investigación anterior, relación con sus compañeros policías). Todo esto hace que, a pesar de sus casi 440 páginas, su lectura sea amena y fluida.

Si buscamos algo negativo: la huida se hace ligeramente pesada y el desdibujado perfil psicológico de Trudi, especialmente al contraponerlo con el perfectamente definido perfil de Ray. De todas maneras son detalles menores.

Con Crimen, Irvine Welsh vuelve a recuperar el nivel después de la ligera decepción que supuso Secretos de Alcoba de los Grandes Chefs y situándose cerca de las fabulosas Trainspotting, Porno y Cola.

Seguiremos atentos y fieles al escocés.

Irvine Welsh en la Wikipedia


Recomendación: 

del mismo autor; Acid House, Trainspotting, Porno y Cola. 

Escribiendo esta reseña escuché el grandioso El porqué mis peinados de Sr. Chinarro así como Chronology of a Love Affair de Love Like Blood, un homenaje a una colección de mis canciones preferidas.


1 comentario:

  1. Pues este se me había escapado! Me gusta como escribe Welsh así que me llevo prestado el título.
    Besos

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