sábado, 14 de octubre de 2017

Arcade Fire- Everything Now. Una crítica


Más de tres años después de Reflektor, los canadienses Arcade Fire anuncian su nuevo disco Everything Now. Enorme expectación, no en vano son junto a Radiohead los grupos más influyentes del pop-rock de la última década, que se incrementó al anunciar que su nueva obra sería un disco de pop ligero, variando respecto el disco doble anterior quizá conscientes del esfuerzo que suponía escucharlo entero (dudo que lo haya hecho nadie en los últimos 2 años) por largo y por inconsistente.


Con estas expectativas nos disponemos a escuchar el disco. Se inicia con Everything Now (continued) que no es más que una intro, un interludio que deja paso a la canción que da nombre al disco y que ha sido un perfecto primer single; exuberante, contagioso y directo a la pista de baile, con ecos de Abba y pop sueco en general y en el que cabe de todo en sus cinco estelares minutos: ritmos de electrónica setentera, coros gospel, sonoridades templetonianas e incluso flautas africanas. Tras esta gozada llega Signs of Life, en la que beben del Philadelphia Sound y los Bee Gees para lograr un tema de funky discotequero gracias a bajos y unos acertados sintetizadores. Las siguientes Creature Comfort y Peter Pan destacan por las baterías electrónicas y, de nuevo, los sintetizadores aunque en ambos casos una estructura reiterativa y un tratamiento vocal gritón por parte de Win junto con unos coros molestos arruinan ambos temas, llegando a aburrir la segunda. Continúa con Chemistry, con una extraña combinación de arreglos ska, riffs rockeros y una excesiva repetición con un machacón uso de la palabra que le da título. Una canción horrible, de lo peor que han hecho nunca.


La segunda mitad empieza con las dos versiones de Infinite Content, inferiores ambas a dos minutos. La primera es frenética y desbocada, moviéndose en coordenadas similares a temas anteriores como Month of May o, incluso, No Cars go consiguiendo un buen tema. La segunda vendría a ser su reverso tranquilo, con un aroma country lánguido bastante desafortunado haciéndose fatigosa pesar de su corta duración. Tras ella llega Electric Blue, en la que Régine tiene total protagonismo aunque se pasa de rosca con un registro muy agudo y el abuso del falsete, transformando la pretendida emotividad en molestia para el oyente.


En estos momentos Everything Now se ha desmoronado totalmente y uno ya empieza a estar hastiado de tanta inanidad. Justo aquí, llega la sorpresa al guardarse para el final una triada de canciones de muchos quilates: Good God Damn marcada por un bajo funkie y una interpretación que recuerda al Bowie más crooner. Put your Money on me, un tesoro, con una base electrónica que vertebra toda la canción –al estilo de We Exist- logrando un tema delicioso que se convierte en la mejor canción del disco incluso a la altura de los grandes temas de los canadienses. En We don’t deserve love rebajan el tono y de la mano de unos vaporosos y bellísimos sintetizadores nos conducen a un emotivo crescendo marca de la casa, en el que los coros delicadísimos de Régine se ensamblan a la perfección con la sobriedad de Win al cantar dando como resultado una preciosa canción de seis minutos. El disco se cierra con Everything Now (continued), tema regido por unos pausados teclados que producen el efecto de un barco llegando a puerto tras la travesía. El inicio y el final tienen el mismo título para reforzar un punto de vista circular y conceptual.


Para producir el disco, han aparcado a James Murphy que produjo Reflektor y se han rodeado de gente como el bajista de Pulp, Steve Mackey, Thomas Bangalter de Daft Punk, Geoff Barrows de Portishead y el ya utilizado anteriormente Markus Dravs. Entre todos ellos han conseguido un sonido añejo con una destacadísima presencia de sintetizadores y varias baterías eléctricas, aunque también es cierto que tanta nómina de colaboradores ha acabado redundando en una cierta dispersión. En las letras siguen ahondando en sus conceptos fundamentales: el amor imperecedero, la muerte, el suicidio y, en esta ocasión, incluso es un trabajo pseudo conceptual sobre la influencia de la tecnología en la sociedad actual y, especialmente, el consumismo desenfrenado en que se ha convertido el capitalismo y la necesidad de conseguir y saciarlo todo con inmediatez, sin espera, de aquí el omnipresente Everything Now. 


Everything Now es un disco irregular, casi de transición. Oscila entre momentos muy álgidos como el súper single Everything Now (aunque tanta efectividad le convierte en perecedero a corto plazo) y especialmente la triada final Good God Damn, Put your Money on me y We don’t deserve love y momentos de vacuidad o piloto automático importantes como Chemistry, Peter Pan o Electric Blue. Son suficientes cinco buenas canciones para salvar un disco? Posiblemente sí, aunque es evidente que no es, ni de lejos, su mejor trabajo y viniendo de un grupo como Arcade Fire, sabe a poco. Cabe decir que si este fuese su disco debut, no trascendería en absoluto y solo se recordarían un par de temas. Con Everything Now, Arcade Fire confirma el adiós definitiva a la épica arrebatada que los alumbró hace ya más de diez años para adentrarse en otros caminos que transitan con desigual fortuna.

EVERYTHING NOW 

PUT YOUR MONEY ON ME

SIGNS OF LIFE

Everything Now en Spoti

lunes, 9 de octubre de 2017

The Afghan Whigs- Toy Automatic




White light
Conceit
If I saw what you say that you see in me
Allez
My love
Too late
My lie
Had been cast to the dark side of
Do or die
Allez
My love
My dear
My love
My tears
Too soon
Too late
Complete
And from way down deep inside
Like a wave I had crashed on the
Reason I
Was there
My love
My dear
My love
My tears
Come see
Tell me, is this real?
Everything I feel?
Tell me this is real
 
 

viernes, 29 de septiembre de 2017

Philip K. Dick- Blade Runner ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?






Pocos relatos en la historia de la literatura han estado más fagocitados por la película que inspiraron como ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? de Philip K. Dick. Hasta el punto que es más conocido como Blade Runner, el título de la película dirigida por el gran Ridley Scott en 1982, que por el original. Con motivo del próximo estreno de Blade Runner 2049 –operación meramente comercial fruto de un Hollywood escaso de ideas que basa su estrategias en superhéroes, remakes y continuaciones innecesarias- es el momento oportuno de releer la novela y, posteriormente, volver a ver la película.

Año 1992, tras la Guerra Mundial Terminus la Tierra es un planeta devastado sometido a incesantes lluvias de polvo radiactivo que han llenado su superficie de montañas de basura con tendencia a ocuparlo todo. Ante este desolado panorama, la mayor parte de la población ha emigrado a las colonias establecidas en otros planetas, especialmente en Marte. Como las inhóspitas condiciones del planeta rojo no lo hacen el lugar más confortable para vivir, se premia a sus colonizadores con un androide a su servicio para que les ayude a realizar todas sus tareas haciéndoles la vida más fácil.

Los androides de última generación, denominados Nexus-6, son idénticos a los humanos y en la mayoría de casos, más inteligentes. La única manera de detectarlos es mediante la realización de un test de empatía –ya que carecen de ella-. Precisamente siete androides Nexus-6 han escapado ilegalmente de Marte para regresar a la Tierra, siendo detectados en San Francisco por lo que encargan a Rick Deckard –cazarecompensas de segunda- su búsqueda y eliminación debiendo realizar anteriormente el test para confirmar su origen artificial y evitar errores.

Con este punto de partida, Philip K. Dick, nos ofrece una historia de acción y ciencia ficción que transcurre en una Tierra distópica. Un planeta, como hemos dicho antes, totalmente asolado en que los supervivientes se agrupan en ciudades decadentes y semi abandonadas, esforzándose en protegerse de la lluvia constante y el polvo acumulado, haciendo gala de un resignado individualismo que se traduce en el ansia de posesión de un animal vivo (debido a las consecuencias de la guerra, la inmensa mayoría de las especies se han extinguido siendo sustituidas por réplicas electrónicas). Para llenar el vacío existencial se ha creado una religión -el mercerismo- mientras la televisión emite continuamente un único programa de entretenimiento que encanta a la población aunque no tenga ningún tipo de contenido acertando el escritor en su pronóstico del entretenimiento televisivo en la futura sociedad moderna.

La lectura de ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? es muy dinámica y atractiva ya que el lector acompaña al protagonista durante veinticuatro horas en su intento de retirar a los androides (andys), con lo que los sucesos se acumulan de manea frenética. El personaje de Rick Deckard está muy bien delineado, estando lejos de ser un héroe. Tiene reacciones primarias, es infeliz en su matrimonio y limitado en su trabajo. De hecho, le asignan el caso porque el mejor cazarecompensas no está disponible. Conforme avanza la acción y aumenta su cansancio, las contradicciones se van abriendo paso en su ideario hasta el punto de llegar a sentir empatía hacia los andys y dudar de la necesidad y ética de su eliminación así como de su propia identidad y utilidad.

Philip K. Dick se vale de Deckard para reflejar el miedo ante la diferencia y, especialmente, las incertidumbres ante la mecanización que trae el progreso y la deshumanización que comporta. La naturaleza profética de la misma queda en relieve si tenemos en cuenta que esta novela se escribió en 1968. Casi cincuenta años después estas reflexiones están más vigentes que nunca ante el desarrollo tecnológico, el elevado incremento de la robotización y la inteligencia artificial, el nacimiento y establecimiento de Internet y las redes sociales que han invadido totalmente nuestro espacio e intimidad provocando que a pesar de estar permanentemente conectados podamos estar más aislados que nunca.

¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? de Philip K. Dick sigue estando plenamente vigente y su lectura sigue siendo totalmente recomendable ya sea como novela de acción o por su capacidad de generar preguntas. Simplemente como mención, cabe decir que la célebre película de Ridley Scott es una adaptación bastante libre del texto original.


Philip K. Dick en la Wikipedia

Recomendación: 
Volver a ver la película de Ridley Scott, comprobando lo justito como actor que es Harrison Ford, antes de ver la nueva Blade Runner 2049.
 
Mientras escribía esta reseña he escuchado el apabullante Skin de Animic, el intenso y desasosegante Predación de Pablo und Destruktion y el muy fresco Watercourse de The Sea Pinks.


jueves, 21 de septiembre de 2017

Royal Blood- How did we get so dark?. Una crítica




Royal Blood aparecieron en 2014, casi de la nada, con un disco de título homónimo que sorprendió a propios y extraños, alcanzando grandes cotas de popularidad con su mezcla de sonidos entre Queens of the Stone Age, Black Sabbath, White Stripes, algo de Muse y unas gotas de stoner rock (y, en general, de cualquier grupo de rock denso y poderoso). Canciones agresivas, directas y sin filtros como fruto de la combinación de la monolítica batería de Ben Tatcher y el omnipresente bajo de Michael Kerr, con un caudal de sonidos tan rico y poderoso que se llegó a dudar que contasen con tan solo dos instrumentos, duda ésta que queda claramente descartada al verles en directo ante la cantidad de pedales que domina a placer Kerr. Aunque algunos decían, ciertamente, que no hacían nada nuevo deslumbraron con sus canciones, tan arrolladoras como cautivadoras, convirtiendo a los de Brighton en la última esperanza del rock y arrasando en las listas, incluso en Urano para convertirse en el nuevo grupo favorito de muchos


Todo esto rollo introductorio solo sirve para poder explicar que había una importante expectación ante el nuevo LP de los ingleses, How did we get so dark?. En él han vuelto a actuar ellos mismos como productores contando de nuevo con la ayuda de Tom Dalgety y Jolyon Thomas. Parece que ser que alguna ruptura sentimental y una mayor madurez provocan tanto el título como unas letras más desencantadas y pesimista.



El disco empieza con How did we get so dark y Lights out –primer single- y llama la atención una menor contundencia y un sonido más accesible acercándose a unos Muse inspirados (esos que por desgracia desaparecieron hace tiempo). Continúan con la bravucona, chulesca y whitestripiana I only lie when I love you, en la que Kerr canta orgullosamente. En She’s Creeping ofrecen un delicioso tema de indie-rock quejumbroso marcado por el efecto penetrante del bajo. En algún sitio he leído, Revista Rock concretamente, que recuerda a Weezer y como más se escucha más razón tienen en su observación.



En la parte central, formada por Look like you know, Where are you now? y Don’t Tell, los paralelismos con los alargados desarrollos de los enormes Queens of the Stone Age son más que evidentes. En la última de ellas Kerr tira de falsete en la mayor parte de la canción dándole un punto glam. Hook, Like & Sinker, acertado segundo single, rompe con una cierta monotonía procedente de los temas anteriores en un canción agresiva con cuerdas punzantes, persistentes y repletas de efectos. En Hole in your heart vuelven a ser la envidia de los actuales Muse en un tema claramente grower hasta reventar en su estribillo. Terminan con Sleep, el tema más largo -único que supera los 4 minutos- protagonizado por un bajo que no deja de retorcerse y mantener la intensidad durante toda la canción.



How did we get so dark? es un disco claramente continuista aunque pueden observarse algunas pequeñas variaciones: un tono general más accesible, una mayor variación en la forma de cantar de Michael Kerr tirando de falsete en varios temas y  algunos ritmos novedosos en Don’t Tell o I only lie when I love you, aunque estos cambios son poco significativos. Su escasa duración, 34 intensos minutos para 10 canciones, y su ritmo contagioso provoca que se escuche con facilidad una y otra vez aunque en conjunto se vea lastrado por la pérdida de la capacidad de sorpresa y, especialmente, porque excepto en Hook, Like & Sinker o I only lie when I love you, el nivel medio de las canciones es inferior y menos inspirado que en su disco debut. A pesar de estas objeciones estamos seguros que a final de año Royal Blood estará en los puestos altos de los charts,  Urano incluido, aunque el disco se vea devorado por las expectativas generadas y quede distancia de su inmenso primer disco.

 LIGHTS OUT 
HOOK, LIKE & SINKER

I ONLY LIE WHEN I LOVE YOU
HOW DID WE GET SO DARK? en Spoti 



jueves, 14 de septiembre de 2017

Luís Brea y el Miedo- Usted se encuentra aquí. Una crítica




Usted se encuentra aquí es el tercer disco de Luís Brea, segundo bajo el nombre Luís Brea y el Miedo que da cabida en él a la banda que le acompaña, y tiene el objetivo de querer afianzar el incremento de popularidad obtenido, tal y como presagiábamos, tras la publicación de su magnífico trabajo homónimo dos años atrás.

El disco empieza exuberante con tres canciones inmediatas y efervescentes: Nueva Generación, Amanece y Kraken en las que mandan unas guitarras espléndidas y unos efectivos estribillos. Temas power-pop de alcance instantáneo que enganchan con rapidez al oyente, de hecho tanto la primera como la última del terceto han sido lanzadas como single. Reducen ligeramente la velocidad en las siguientes Como una ola (valentía la suya al utilizar este título) con un inicio que puede recordar a Pulp aunque luego la canción sigue por otros derroteros, y la juguetona y gritona Perfecto.

En la parte central del LP viran la dirección aparcando el vértigo de la primera mitad, para ofrecer unos registros muy diferentes; Habanera donde Luís Brea se vuelve a transformar en Julio Iglesias, tópico tan recurrente como real en su carrera, para entregar un tema que coquetea con el bolero. La confesional y ligeramente autocomplaciente Berlín. El Estanque donde -quizá estoy influido por el título- el cantante homenajea bunburizando (época inicial Héroes) en un evocador tema y Trenes, en el que un bajo vibrante soporta todo el peso de la canción.


Para el final, en la esquina más recóndita, reservan dos gratas sorpresas: la crepitante Manuel Rodríguez y, especialmente, La Casa del Misterio, un tema de letra melancólica con un desarrollo que lleva a un crescendo irresistible, en unas coordenadas similares a los mejores momentos de Arcade Fire.


Usted se encuentra aquí es un disco continuista al seguir los patrones que les llevaron a un cierto éxito en su disco anterior. La banda formada Jorge Martí (guitarra y sintes), Lázaro Fernández (Batería), Nacho Mora (bajo y coros) está plenamente consolidada ofreciendo un sonido compacto y enérgico, con protagonismo de las guitarras bien secundadas por bajos rítmicos y enriquecido con precisas y acertadas líneas de sintetizador. Consciente de que sus mejores temas son los más rítmicos y trabajados, por momentos incluso power-pop, Luís Brea prácticamente renuncia a su faceta de cantautor clásico dándole escasa cancha en este trabajo. Estableciendo paralelismos, Nueva Generación vendría a ser El Verano del Incendio y La Casa del Misterio tiene el mismo aroma poderoso a canción mayúscula que desprendía Mil Razones.

Las letras continúan versando principalmente sobre las relaciones amorosas y la cotidianeidad pero en esta ocasión son más brumosas, crípticas y abstractas, incluso perdiendo un poco su lírica reconocible, renunciando al detalle de una escena puntual por un concepto más genérico y abierto. Esta niebla no beneficia a sus canciones, especialmente los temas menos directeos, ya que las letras visuales y perdurables de Luís Brea es uno de sus principales aciertos. Por ahí hemos leído que este oscurantismo deriva de una mayor madurez aunque lo cierto es que corren el riesgo de acercarse a una serie de grupos muchísimo más vulgares en sus textos, que tienen la costumbre de recurrir a la trascendencia para envolver su falta de mensaje. Aunque también tenemos que reconocer que varios de ellos disfrutan, incomprensiblemente, de amplio reconocimiento.   

Usted se encuentra aquí confirma el paso adelante dado por Luís Brea y el Miedo, logrando una consolidación del sonido y potencial del grupo y ofreciéndonos unas muy disfrutables canciones como Nueva Generación, Manuel Rodríguez y La Casa del Misterio aunque, en conjunto, no logra superar a su predecesor. A pesar de ello, su nivel es muy superior a la mayoría de discos que se publican dentro del indie español.


NUEVA GENERACION (Atentos a los cameos)

LA CASA DEL MISTERIO
AMANECE

USTED SE ENCUENTRA AQUÍ en Spoti

OTRAS RESEÑAS DEL GRUPO:

viernes, 8 de septiembre de 2017

Will Self- Mi idea de la Diversión. Una crítica





Cuando estoy en casas ajenas siempre dedico una mirada a recorrer los libros a la vista. Como tenga un mínimo de confianza enseguida me pongo a dar la tabarra con ellos y pido una recomendación (por muy snob que uno sea, hay un mar de títulos y escritores que desconozco). Hace unos meses en casa de un familiar y ante la espléndida biblioteca que posee, estuver un buen rato deleitándome en su contemplación para terminar llevándome Mi idea de la diversión de Will Self. No tenía ninguna referencia sobre el libro pero palabras en su contraportada como divertidísima, malévola, comicidad feroz o humor muy negro me convencieron totalmente.



En una cena con sus amigos, tan burgueses como él, a Ian Wharton –triunfador ejecutivo treintañero- le preguntan sobre qué entiende por diversión. Ian, impertérrito, elude la cuestión y se pone a escuchar al resto de asistentes ya que no puede confesar en voz alta su perversa, depravada y enfermiza idea de la diversión. Tan repulsiva y cruel que su sola mención provocaría el desprecio de sus semejantes y, casi con total certeza, alguna denuncia que acabaría con sus huesos en una oscura mazmorra policial.
Pero Ian no fue siempre tan malévolo. Una vez fue un niño inocente. Tan inocente como retraído y solitario. Una madre siempre atareada y la ausencia de un padre fugado provocaron que Ian aceptara sin rechistar la presencia y guía de un tutor impuesto, el Sr. Broadhurst, un viejo amigo de la familia. Cuando a un muchacho joven e impresionable, autotorturado por poseer una prodigiosa capacidad eidética (habilidad comúnmente conocida como memoria fotográfica) le tutela un ser tan misterioso como descomunal, tan elegante como egoísta, tan excéntrico y excesivo como metódico, cualquier cosa puede enraizar en el cerebro del talentoso Ian, pudiendo convertir la brújula de sus enseñanzas en una peligrosa deriva que le lleve a despreciar totalmente a sus semejantes.



Y sí, yo también creo que la sinopsis promete y si además, le añadimos un sustrato de humor cáustico soterrado entonces las expectativas de lectura disfrutable se disparan exponencialmente. Pero no, y siento mucho pinchar el globo, en absoluto cumple lo prometido. El libro se divide en dos partes: la infancia-adolescencia de Ian y su edad adulta. En la primera, reflejo de la admiración del chico por su tutor y como su influencia va calando en él, tiene un estilo perezoso y tedioso plasmando la misma afición al pleonasmo en la escritura que el Sr. Broadhurst en su lenguaje y explicaciones. Párrafos con abundantes símiles y metáforas, un vocabulario barroco y rebuscado no consiguen más que cansar al lector, sobrevolando una permanente sensación de que la historia no lleva a ninguna parte. La segunda parte es un delirio constante, una incursión permanente en el absurdo, un absurdo tan excesivo como poco esclarecedor y, por tanto, innecesario. Las páginas transcurren en un insulso y disparatado limbo cotidiano, hasta que llega un momento en que el autor decide acabar la historia y, en unas pocas hojas, abre una puerta mágica que alumbra a Ian las claves de su comportamiento, provocándole una revelación, una aceptación que le permiten llegar tan pancho al final del libro. Con la salvedad de que esta revelación guarda poca coherencia con lo leído en las casi trescientas páginas anteriores.



Recargada tendencia al ornamento superfluo, escaso interés de la acción, historias paralelas insustanciales. El uso de estas expresiones dan una idea de la aridez de su lectura con el consiguiente desinterés hacia el devenir de Ian. Ante esto, por qué no dejé el libro? Primero por cabezota (mi inmensa fe en un giro prodigioso que no se producirá) y luego, porque reconozco que a partir de la página cien recurrí a la lectura en diagonal, hecho éste que me ayudó decididamente a llegar al final. Asumo que muy posiblemente sea culpa mía y no haya entendido absolutamente nada, ni mucho menos haya detectado las claves ocultas que deben poblar la narración para convertir la lectura en interesante y, ya no digamos, en cáustica, divertida y gratificante.



En este páramo creo que es necesario mencionar la ingente labor de traducción llevada a cabo por Cecilia Cerani y Txaro Santoro para trasladar el recargado universo de Will Self al castellano. Creo que no puedo destacar nada más salvo que acabó pareciéndome una total pérdida de tiempo. O siendo más elegante, digamos que la historia surgida de la imaginación del autor no tiene nada que ver con Mi idea de la diversión.


Will Self en la Wikipedia

Recomendación: 
Más que una recomendación, una orden: devolver siempre los libros prestados.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el refrescante Watercourse de Sea Pinks, el decepcionante Everything now de Arcade Fire así como el contundente How did we get so dark de Royal Blood, sin dudar una de las mejores bandas de la actualidad.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Marc Pastor- Farishta. Una crítica.


Marc Pastor es un escritor que libro a libro ha ido construyendo una sólida carrera literaria. Desde la novela negra histórica de base más o menos real en La Mala Dona, hasta sus profundización en el fantástico con Monte Cristo o L’Any de la Plaga terminando con su anterior obra publicada, la genial Bioko en un relato que alterna la base histórica con la ciencia ficción por el uso de saltos en el tiempo. Su originalidad y fuerza narrativa me conquistó enseguida por lo no es de extrañar que estuviese expectante ante la publicación de Farishta, su nueva obra.

Farishta Drakonova es una joven de dieciocho años a la que un nuevo puesto de trabajo le cambiará radicalmente la vida. No es que haya tenido lo que se dice una vida fácil ya que Farishta fue recogida, a la edad de siete años, de las calles de Afganistán en guerra. Sus padres adoptivos la llevaron con ellos a Rusia hasta que murieron en un accidente dos años atrás. Siguiendo el consejo de su tío y tutor, acude a la empresa Iefremov- Strugatski por una entrevista de trabajo para un puesto de ensueño que acabará consiguiendo: trasladarse durante cuatro años al complejo Sannikov, en la Polinesia Francesa, para encargarse de la logística y del cuidado de unas pocas familias que ven crecer a sus hijos, en el entorno de unas paradisíacas islas tropicales y con una excelente remuneración.


Al llegar a su destino se confirman sus optimistas expectativas: su nueva casa será una pequeña isla de playas de arena blanca enmarcada por un mar turquesa para ella sola. Para su sorpresa, su compañero en la empresa es un chico fascinanter y guapísimo llamado Manse Melville, del que se enamora desde el primer momento. Para redondear el sueño, la mayoría de las siete familias son encantadoras y el trabajo resulta fácil de sobrellevar. El mayor inconveniente estriba en la rutina del paso de los días, esta monotonía y el abundante tiempo libre provoca que paulatinamente Faristha empiece a plantearse preguntas: por qué unas familias acomodadas deciden renunciar a todo, esconderse en esta ignota parte del mundo para criar a sus hijos? qué clase de futuro esperan darles? Por qué se hace un silencio cuando pregunta por sus antecesoras en su puesto?. La semilla de la duda empieza a germinar generando una filtración, una grieta, en el pensamiento de Farishta que ni los cuidados y atenciones de Manse logran remediar. Para incrementar su preocupación, la joven empieza a sentirse observada y a notar una presencia en su propia isla. Serán todo imaginaciones suyas, se estará volviendo loca o realmente la compañía tiene algo importante que ocultar y esconderle?.



Aunque me haya extendido lo cierto es que no he spoilereado nada. Tras este sugerente punto de partida encontramos una narración que aborda diversos géneros; de novela iniciática evoluciona a novela de aventuras enriquecida con ciencia ficción. La lectura de Faristhta se estructura en torno al diario de la protagonista con algún añadido de entrevistas y documentos de la compañía que la contrata. Precisamente esta estructura de diario, la ambientación en una pequeña isla y el trasfondo de ciencia ficción emparenta esta obra con La Pell Freda (La Piel Fría) de Albert Sánchez Piñol y al igual que pasaba con ésta, su estructura es a la vez un acierto y un lastre. Acierto porque suministra la información poco a poco y en forma de capas que se van descubriendo, asistiendo a la transformación de la protagonista de una muchacha ilusionada y esperanzada con su nuevo trabajo hasta que, con el transcurrir de las páginas, la desconfianza y la paranoia se apoderan de ella convirtiéndose en decisión. Lastre porque la sucesión de entradas, algunas pueriles e intrascendentes, provoca un cierto tedio especialmente en la parte central aunque esta sensación queda totalmente superada con la precipitación de los acontecimientos en la parte final.


La práctica totalidad del peso de la novela recae sobre los dos personajes principales, la pareja de jóvenes. Es muy interesante el personaje de Farishta y el tratamiento de su evolución como persona. Es una muchacha desarraigada y algo desorientada por la ausencia de sus padres (por dos veces) que avanza hacia la madurez gracias al temor que siente y que le hace despertar un poderoso sentimiento de protección hacia los hijos de las familias del complejo y, especialmente, a los suyos que desea tener en el futuro. El personaje de Manse Melville es más ambiguo y en algún momento sus motivaciones y comportamiento son cuestionables. Tras el espectacular andamiaje y atrezzo de la obra y reflejado en Faristha, se esconde una honda reflexión sobre las relaciones paterno-filiales, el instinto de protección de los padres hacia los hijos y los efectos de la ausencia de los progenitores sobre estos.


Marc Pastor vuelve a demostrar una desbordante imaginación y un gran dominio de la narrativa al hacer encajar perfectamente en la historia recursos de ciencia ficción –saltos en el tiempo, tecnología-. Otra cosa es que la compleja trama nos parezca más o menos creíble pero entonces ya no discutimos Farishta sino cualquier título de ciencia ficción. Las 465 páginas del libro se leen sin dificultad y aunque peque de una cierta ralentización en el tramo central, el ritmo se acelera hasta convertirse en frenético en la parte final llegando a un final totalmente coherente con la historia. Enriquecen la narración las acertadas referencias musicales porque sirven para contextualizar temporalmente la historia y empatizar con el estado de ánimo de sus protagonistas. También resulta divertido encontrar entre sus páginas los múltiples  guiños tanto literarios como al cine fantástico (las series también cuentan).


Farishta es una gran novela y confirma todavía más a Marc Pastor como uno de los autores referenciales de la novela fantástica de estos lares gracias a su portentosa capacidad fabulativa y a su interesante e imaginativo universo propio. El mismo autor ha manifestado que todas sus novelas tienen personajes y lugares comunes y que estas interacciones todavía serán mayores en el futuro formando toda su obra un corpus común (mirando algunas publicaciones al respecto, he averiguado que las conexiones entre sus novelas ya tienen incluso nombre: corvoverso). Propuesta tan valiente, arriesgada y estimulante como faraónica por lo que indudablemente seguiremos de cerca a este original escritor.

Marc Pastor a la Viquipèdia

Recomendación: 
4 novelas leídas de Marc Pastor, 4 aciertos. Seguir de cerca sus futuras publicaciones.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el vibrante Arms Around a Vision de The Girls Names, el rock psicodélico de Black Angels en su nuevo disco Death Song así como el estimulante y ruidoso Gran Oriente de Disciplina Atlántico.

Farishta en Spoti por cortesía de Marc Pastor


jueves, 24 de agosto de 2017

Manuel de Pedrolo- Domicili Provisional. Una crítica



 A punto de irme de mini vacaciones y una vez hecha la maleta, me percaté que no me apetecía llevarme el libro que estaba leyendo –por tocho y pelín coñazo-, por lo que me puse a mirar entre los que tenía por casa (si me permitís la licencia diré: me puse a buscar en mi biblioteca…) en busca de uno que me apareciese atractivo y de tamaño reducido. Enseguida reparé en Domicili Provisional de Manuel de Pedrolo, una novela que recordaba haber leído hace muchísimos años.

La obra de Manuel de Pedrolo es una gran desconocida a pesar de tener una novela de gran repercusión: El Mecanoscrit del Segon Origen que ha eclipsado al resto de su producción, ciñéndola a un canon inexacto de literatura juvenil. Posiblemente sea el autor más prolífico en lengua catalana, habiendo cultivado diversos géneros: novela, poesía, teatro, cuentos y rompiendo en muchas ocasiones las fronteras entre ellos. Durante la dictadura franquista fue víctima habitual de la  debido a su ideario izquierdista e independentista, a su lenguaje explícito en todos los sentidos y a que siempre escribió en catalán. En 2018 se celebrará el centenario de su nacimiento y será una buena oportunidad para reivindicar su destacable obra.

Domicili Provisional es un relato largo o una novela corta de escasas setenta páginas. La acción se sitúa a mitad de la década de los años cincuenta del siglo pasado. En ella, se narra la asfixiante cotidianeidad de una mísera casa realquilada en la que viven varias familias junto con la pareja de ancianos arrendatarios, que imponen unas férreas y bastante desatinadas normas a los realquilados. La falta de espacio, la pobreza imperante y el comportamiento despótico de los ancianos provoca que todo se solucione  a base de gritos, trifulcas e incluso peleas mientras todos tratan de salir adelante.

El relato se enmarca dentro de la literatura del absurdo, al utilizar el escritor la exageración constante de las situaciones para provocar el humor pero siempre con el trasfondo de hacer reflexionar sobre la sociedad de la época. El comportamiento mezquino y miserable de los ancianos plagado de desconfianza y la miseria absoluta del resto de personajes (reflejado en su alimentación, vivienda, ocupaciones y salarios) que ante la imposibilidad de cambiar su vida, aceptan su situación con conformismo limitándose a intentar llegar a final de mes para poder pagar el alquiler, no deja de ser una crítica a la dictadura franquista y a la situación de pobreza en que vivió durante muchos años una parte muy importante de la población. En algunos aspectos, este relato no deja de tener unos ciertos paralelismos con la grandiosa Nada de Carmen Laforet.

La experimentación, inconformismo y dominio de las técnicas narrativas de Pedrolo se ven claramente en que en las casi setenta páginas de la historia no encontramos ningún punto y aparte ni tampoco ninguna línea de diálogo. Esta continuidad de la narración todavía ayuda más a sumergirse en el ambiente opresivo de la vivienda y de la época. También es destacable el absoluto dominio del lenguaje del escritor, siendo muy preciso en la narración de las diferentes escenas humorísticas que son tan esperpénticas que aunque provoquen la risa en el lector, esta se ve atenuada por un amargo trasfondo de tristeza ante la mezquindad de los personajes.

Manuel de Pedrolo es mucho más que un escritor de novelas juveniles y siempre se está a tiempo de descubrir o profundizar en su extensa obra. Aviso con tiempo ya que posiblemente el año que viene se reivindique su producción literatia.

Manuel de Pedrolo en la Wikipedia
Manuel de Pedrolo
 
 
Recomendación: 
Ya he insistido en la redacción de la reseña, descubrir a Manuel de Pedrolo

Durante la escritura de esta reseña escuché el tremendo disco homónimo de El Inquilino Comunista también el magnífico Transatlanticism de Death Cab for Cutie. 


martes, 15 de agosto de 2017

Alexander Bogdánov- Estrella Roja. Una crítica



El verano pasado de vacaciones por Galicia decidí darme una vuelta por A Coruña con la fortuna de encontrarme con La Feria del Libro. Indefectiblemente me puse a examinar entre las paradas en busca de tesoros que llevarme a casa. De repente un pequeño libro de portada roja me llamó la atención por una frase resaltada “¡Comunistas en Marte! La Primera Novela Steampunk en Ruso” . Ante un gancho como éste no pude más que poner cara de satisfacción y comprar el libro en cuestión; Estrella Roja de Alexander Bogdánov editado por Nevsky Prospects, pequeña editorial especializada en traducir al castellano joyas, más o menos recónditas, de la literatura rusa.

Perdonen mi ignorancia pero lo cierto es que el nombre de Alexander Bogdánov me era absolutamente desconocido. La breve reseña de su vida alimentó mi curiosidad y busqué en Internet información sobre su vida. Bodgánov fue un auténtico estudioso multidisciplinar: filósofo, médico, político, economista, escritor y todo ello con notable acierto. Políticamente militó en el partido bolchevique ocupando los puestos de mayor influencia junto a Lenin, hasta que las las desavenencias con éste último le hicieron caer en desgracia (Vladimir Ilich diría algo así como: el comunismo bien gracias, pero que mis intereses no se vean perjudicados). Posteriormente, y resumiendo, se dedicó a la medicina y la biología, interesándose en experimentos de transfusiones sanguíneas con la finalidad de rejuvenecer, hasta que murió en uno de ellos. Como se puede ver un sujeto de lo más creativo e inteligente. Además también tuvo tiempo de escribir ciencia ficción, como éste Estrella Roja.

La acción se sitúa en la Rusia de principios del S.XX, sobre 1908 concretamente, donde conocemos a Leonid, un joven con conocimientos científicos bien situado en el aparato del partido comunista. Aprovechándose de su estado de desamparo tras una ruptura sentimental, un joven camarada –Menni- con el que últimamente ha ido estrechado lazos, le propone unirse a una comunidad científica secreta. Leonid acepta y la primera investigación consiste en realizar un viaje a Marte. Poco antes de empezar el viaje, Menni le revela que no son una comunidad científica secreta sino que realmente son habitantes de Marte y le han elegido para enseñarle la vida en su planeta. Aún así, Leonid sigue convencido de llevar a cabo el trayecto. Una vez en el planeta rojo, el protagonista se queda maravillado ante la organización del trabajo, la avanzada tecnología, la toma de decisiones, las fábricas, hospitales, etc. En resumen, en Marte han llevado a la práctica un comunismo puro que redunda sin distinciones en el bienestar de la sociedad. Para sentirse más integrado, empieza a trabajar en una fábrica y todo irá fantásticamente bien hasta que empieza a percibir los problemas estructurales del planeta que pueden acabar amenazando a la cercana Tierra.

Estrella Roja en la bonita edición de Nevsky Prospects se divide en un acertado prólogo de Edmund Griffiths, las cuatro partes de la historia y un postfacio de la editora Marian Womack. Se le pueden dar dos lecturas: la primera como novela de ciencia ficción de agradable lectura gracias a una historia ciertamente original (y más en el momento de su publicación) y su fluida narración, que solo se ralentiza en el detalle de los diferentes escenarios comunistas marcianos. Resultan llamativos, por lo innovador y acertado, los vaticinios tecnológicos que contiene: la antigravedad como clave para los viajes especiales, el eteronef como precursor de las naves, las videoconferencias y otros varios más, lo que empareja al autor con otros escritores visionarios como Julio Verne o H.G. Wells.

La segunda lectura que se le puede a dar consiste en la perfecta traslación a una sociedad utópica de las ideas socialistas de Bogdánov. En esta sociedad marciana no existe división de clases, el trabajo está perfectamente organizado realizando cada sujeto las tareas para las que están más preparados, los que toman las decisiones son los que han demostrado que están más capacitados para hacerlo, la ropa es igual para todos y no existe ni la propiedad privada ni con ella la envidia. En definitiva, una perfecta puesta en práctica de los postulados teóricos conformantes del ideario socialista de su autor.

Cualquier enfoque que se le de a la lectura de Estrella Roja será ciertamente gratificante y curiosa para el lector y le permitirá descubrir a un personaje tan destacado como Alexander Bogdánov. En ningún momento hemos de olvidar que la novela se escribió en la primera década del S.XX y que tecnológicamente no parece especialmente desfasada un siglo después. El autor es un visionario no solo a nivel técnico sino también en los problemas de fondo del planeta Marte (como metáfora de la Tierra) y que, proféticamente, han ido apareciendo. Para finalizar significar que es de justicia felicitar a Nevsky Prospects por la tarea emprendida que permite poner en nuestras manos libros tan recomendables como este. 

Alexander Bogdánov en la Wikipedia

Alexander Bogdánov

Recomendación: 
Aunque no sea lo mío, leer algo más de ciencia ficción. Seguir indagando en libros publicados por Nevsky Prospects

Durante la escritura de esta reseña escuché el descacharradamente adictivo Teens in Denial de Car Seat Headrest y el reciente How Did We Get so Dark de los fabulosos Royal Blood. También el impresionante Salve Discordia de Triángulo de Amor Bizarro.