miércoles, 24 de mayo de 2017

Edward Bunker- Little Boy Blue. Una crítica.






En la última excursión a la Biblioteca Pública, al curiosear entre sus estantes, me sorprendí gratamente el encontrar en la letra B un libro de Edward Bunker. Después de haber disfrutado anteriormente con No Hay BestiaTan Feroz,  uno se confiesa convencido admirador del escritor de Los Ángeles con lo que tuve muy claro que me llevaría a casa Little Boy Blue, el título que tuve la fortuna de hallar y que según el propio autor, es su mejor obra. En este caso, con traducción de Zulema Couso. 

Al inicio del libro, conocemos a Alex Hammond, un chico de once años dotado de una gran inteligencia acompañada de un explosivo carácter con violentos accesos de rabia que por momentos llegan a hacer pensar en conatos de locura. Tras el divorcio de sus padres, la imposibilidad del progenitor de cuidarle a tiempo completo provoca que Alex tenga que ir a varias instituciones estatales de acogida de las que se escapa con regularidad y donde empieza a desarrollar un marcado desprecio hacia la autoridad.

Una noche, después de haberse fugado con otro chico del último centro en el que estaban, deciden entrar a robar en una tienda cerrada. Cuando todo parecía ir bien e iban a escapar con su botín, los propietarios del negocio les descubren y presa del pánico, Alex dispara un revólver que encuentra en un cajón, hiriendo a uno de ellos.

En ese crucial momento, Alex deja de ser un pobre chico con mala suerte para pasar a ser un proyecto de delincuente. En ese momento, Alex cambia las escuelas y hogares de acogida por instituciones represoras. En ese momento, Alex todavía no lo sabe pero ha emprendido un sinuoso camino que no le llevará a ningún sitio.

A partir de entonces la novela sigue al chico en su peregrinaje por instituciones militares, pabellones psiquiátricos, centros de menores, correccionales y reformatorios varios, de los que termina, invariablemente, escapando gracias a su inteligencia y a su innato sentido de la supervivencia. En todos ellos, Alex es de los muchachos más jóvenes cuando ingresa, por lo que responde con inusitada violencia para hacerse respetar y ganarse fama de duro y a pesar de su autoaislamiento, se granjea una serie de amistades de los que aprende trucos y mecanismos de delincuentes que luego aplica cuando está en la calle. Con el transcurrir de las páginas asistimos indefectiblemente a la pérdida de la inocencia del chico, actuando al inicio movido por el miedo y la desesperación hasta que al final del libro, con 17 años, ya se ha convertido en un auténtico delincuente.

La acción se sitúa en los últimos años de la II Guerra Mundial y como ya ocurría en No hay bestia tan feroz, Edward Bunker relata de manera realista y con trazo vigoroso un mundo que conoció bien en primera persona, reflejado perfectamente en el detalle de las normas de funcionamiento de los centros de reclusión para jóvenes, con el progresivo endurecimiento de las normas de comportamiento en función de su grado. A la vez que aumentan la dureza de los mismos, contemplamos la progresiva degradación moral de Alex, orientando su privilegiada mente hacia el delito. En los paréntesis en que el chico está fuera, se describen con precisión los bajos fondos de Los Ángeles y los esfuerzos de un chico tan joven para “buscarse la vida” y conseguir ir tirando adelante día a día, sin horizonte ni esperanza sabiendo que tarde o temprano le terminarán capturando.

Tras estos aspectos más evidentes Bunker critica la total incapacidad e inoperancia de los distintos centros represores para dar una alternativa a la delincuencia a los muchachos ingresados en ellos, más bien todo lo contrario, convirtiéndose en escuelas del delito donde solo se respeta la violencia. El racismo también está muy presente en las páginas de la novela, mostrando el desprecio entre razas incluso en centros de reclusión. La presencia de las drogas y los devastadores efectos de las adicciones aparecen de soslayo, casi sin querer tomar protagonismo pero siendo muy importantes como motivadores de las acciones de los pequeños delincuentes dispuestos a cualquier delito con el fin de poder conseguir una nueva dosis.

Little Boy Blue es otra jugosa y desencantada historia de perdedores marca de la casa de Edward Bunker, en este caso con un mayor poso de tristeza debido a la edad del protagonista. La coherencia y verosimilitud de la historia provoca que capte totalmente la atención del lector que asiste impactado al desarrollo de la narración. Volvemos a reivindicar al obra del escritor y desde aquí elogiamos y agradecemos la tarea emprendida por Sajalín Editores para ofrecernos la obra de Edward Bunker, que nos ha permitido disfrutar de un escritor francamente interesante con unas historias tan visuales como realistas y entretenidas.


Edward Bunker en la Wikipedia
Edward Bunker

Recomendación: 
Edward Bunker, James Ellroy.

Durante la escritura de esta reseña escuché el sorprendentemente fresco Diez de Niños Mutantes, el encantador Atlantis del genio Joan Miquel Oliver y el catedralício Harmony de The Wake.

jueves, 18 de mayo de 2017

Spoon- Hot Thoughts. Una crítica






Casi 3 años después de su notable They Want my Soul, Spoon entregan su ya noveno disco, Hot Thoughts. Nueve discos en más de veinte años de carrera en el que Spoon han logrado un status de grupo respetable para la crítica aunque nunca han arrasado a un nivel mayoritario para el gran público.


Su sonido está claramente marcado por el protagonismo de los miembros del grupo que permanecen en él desde el inicio; Jim Eno con su rítmica y omnipresente batería y, especialmente, la voz nasal de Britt Daniel y su cortante guitarra que oscila entre el funk y el indie rock más clásico. Un más que consolidado Rob Pope al bajo, cose todas las costuras y da consistencia a la banda. La salida del grupo del multiinstrumentista Eric Harvey ha sido suplida repitiendo y dándole mayor protagonismo a la labor del reputadísimo Dave Fridmann como productor, tarea que comparte con el propio grupo. Como es habitual en él, ha llenado el disco de capas, texturas y detalles que se descubren con las sucesivas escuchas, valiendo la pena escuchar con atención para no perderse los imaginativos arreglos que pueblan sus surcos.


El trabajo de Dave Fridmann ha logrado que Spoon abra su abanico de posibilidades al adentrarse en sonoridades bañadas en electrónica, ahondando en el camino y las posibilidades que ya transitaron en Outlier, tema claramente disco de su trabajo anterior. Los mejores reflejos de ello se encuentran en la magnífica WhisperI’lllistentothehearit protagonizada por una sorprendente y efectiva base electrónica sobre la que Britt Daniel empieza cantando reposadamente para ir acelerando conforme aumenta la cadencia del tema, en una delicia sintética que llega a recordar momentos de Kid A de Radiohead. La inmediata y pegadiza First Caress, con su ritmo disco provoca que movamos indefectiblemente cabeza y pies, destacando la aparición de Sharon Van Etten a los coros y, especialmente, un arreglo imposible de piano enloquecido que encaja a la perfección para conseguir un temazo con claro aroma de single rompepistas. En este pack también se incluye Shotgun, gracias a una magnífica base electrónica que protagoniza la canción. 



Pero no solo encontramos temas electrónicos, Spoon no olvidan su sonido clásico y siguen ofreciendo píldoras rockeras, que coquetean con el funky, como el tema que abre y da nombre al disco, Hot Thoughts, así como en Can I sit next to you. En la primera, Britt Daniel se luce en su parte vocal reinando sobre guitarras y baterías rítmicas y cortantes, rememorando al Prince más sofisticado. La segunda es un imponente y contoneante tema funky que hacia su mitad se desborda gracias a unos ajustados y efectivos ritmos arábigos.



Como no podía ser de otra manera, en Hot Thoughts también encontramos magníficos tesoros como I ain’t the one; una maravilla melódica en que el cantante adopta un tono confesional mientras es acunado por una preciosa guitarra torpedeada por un abrupto bombo. Una de esas canciones que se graban en el subconsciente y se cantan una y otra vez. La otra joya delicada es Do I have to talk you into you, con la batería marcando un ritmo juguetón sobre el que se retuercen tanto la guitarra como la voz en otro tema francamente meritorio. 



Aunque no está de más decir que tanta creatividad y libertad acaba provocando excesos, como demuestra con claridad Pink Up, un vacuo tema de seis minutos colocado a mitad del disco y a pesar de que aparecen instrumentos tan curiosos como un saz (similar a un laúd) y darbukas (tambores árabes) danzando sobre sintetizadores, la sensación es de asistir a una jam-session improvisada que no lleva a ninguna parte. En términos similares se sitúa Us, la canción postrera, otro largo experimento protagonizado por un saxofon y que solo provoca aburrimiento y un mal cierre del disco. Sin dudar, los momentos más flojos del disco.


A pesar de estos dos pasos en falsos, Hot Thoughts es un buen disco –otro más de los de Austin- que todavía afianza más la carrera de Spoon. Aunque esté un peldaño por debajo caramelos tan gratificantes como Kill the Moonlight, Ga Ga Ga Ga Ga, Gimme Fiction o el citado They Want my Soul, no deja de estar repleto de grandes canciones y, además, es digna de alabar la apuesta por el grupo por no repetirse y experimentar con nuevos sonidos, arriesgándose a introducir novedosos elementos a su música que puede que incluso consigan mejorar su, un pelín, soso directo.

WHISPERI'LLLISTENTOHEARIT


 HOT THOUGHTS


CAN I SIT NEXT TO YOU

HOT THOUGHTS en Spoti


sábado, 6 de mayo de 2017

Los Planetas- Zona Temporalmente Autónoma. Una crítica





La noticia se confirma, nuevo disco de Los Planetas, el grupo referencial del pop-rock indie español. Siete años después de su último larga duración, el flojo Una Ópera Egipcia, y con el único interludio del EP Dobles Fatigas en 2015, entregan por fin su nuevo trabajo, Zona Temporalmente Autónoma. El título hace referencia a los escritos del ensayista Hakim Bey sobre sociopolítica post izquierdista y anarquista.


Por si no fuera poca noticia el nuevo trabajo, el hecho de venir precedida por la publicación de un split conjunto con Yung Beef, uno de los más importantes cantantes trap, así como las pretenciosas y autojustificativas declaraciones del grupo en las entrevistas promocionales, en las que afirman que toda la música popular bebe de palos del flamenco como el rock o el hip-hop, todavía le han dado más notoriedad.


El disco se abre con Islamabad, que es la canción que formaba parte del split citado, y que es una relectura del tema ‘Ready Pa Morir’ de Yung Beef. Consiguen llevar la canción a su terreno regalando una magnífica letra que incluye la estrofa final del tema original, aunque la forma de cantar de J –adoptando patrones trap- ofrece un resultado, como poco, dudoso. Continúa con un triunvirato de insulsas y desalentadoras canciones –Una cruz a cuestas, Soleá y Seguiriya de los 107 faunos- que reinciden en patrones presentes en sus últimos discos: mezcla de inspiración flamenca, psicodelia y space rock, temas atmosféricos, de texturas tan densas y ampulosas como anodinas, tan ralentizados que consiguen hacerse largos y que se confundan entre ellos y sean perfectamente intercambiables con otros de sus dos discos anteriores y nadie se de cuenta. Debemos mencionar la previsible colaboración de Soleá Morente en Una cruz a cuestas que no aporta nada destacable. 


Hierro y Niquel logra rescatarnos del aburrimiento con una base de pop clásico trenzada por un buen bajo y unas bonitas guitarras cruzadas sobre la que J canta inteligiblemente. Con un poco más de fuerza sería una gran canción. A continuación llega Porque me lo digas tu, un tema que es una contradicción: excelente a nivel instrumental en el mejor tono lastimero y melancólico de los granadinos pero lastrado por una letra de nivel de primero de ESO, con ripios sencillamente ridículos (puedes irte con Fernando, puedes ir con José Luís, te puedes ir con Mario, que tú a quién quieres es a mi) y que se balancea peligrosamente entre el amor incondicional y el acoso. De todos modos el disco ya ha tomado una cariz esperanzador que continúa con Libertad para el Solitario, bonito tema en el que destaca el muy cuidado trabajo a las guitarras. El siguiente tema, Gitana, tuerce el rumbo al reincidir en el indigesto space-rock del triunvirato mencionado anteriormente. Seis minutos de chicle desaborido que podría ser tanto cuatro como catorce porque al llegar al final hace rato que el oyente ha desconectado.


Pero no perdamos la esperanza, que el siguiente bloque es el mejor del disco: Ijtihad es un buen tema de power-pop en el que resulta imposible no recordar a The Pixies, tanto instrumentalmente como por la referencia en la letra hacia Isla de Encanta de los bostonianos. Una muy efectiva canción que da paso a Espíritu Olímpico, el mejor tema del disco, claro homenaje a The Cure en un tema delicioso que empieza siendo In Between Days para acabar convirtiéndose en un calco de Friday I’m in love de los de Crawley. En este caso, la colaboración de La Bien Querida ayuda a redondear la canción. El festival pop continúa con la canción que da título al disco, Zona Temporalmente Autónoma; una preciosa canción de amor cotidiano, de la que como mejor cumplido puede decirse que encajaría sin estridencias en su excelente Unidad de Desplazamiento. Amanecer levanta un muro de guitarras para adentrarse en un accesible shoegaze sobre el que J desgrana otra preciosa letra sobre el hecho de estar enamorado.  


Y si el disco terminase en este momento, hablaríamos de un buen disco con momentos prescindibles pero en un alarde de incontinencia siguen con dos temas más: Hay una estrella, un acústico que parece un intento de repetir Un Paseo por el Parque pero peca de monotonía reiterativa. Para terminar se reservan Guitarra Roja, que es una reinterpretación de una guajira libertaria de los años veinte (tirando de Wikipedia, guajira: género derivado del punto cubano que fue adoptado por el flamenco como palo), hasta aquí muy bien pero cerrar el disco con un tema de 10 minutos es una temeridad. Si encima es lineal y repetitiva, solo consigue que se haga interminable provocando una inmensa pereza para futuras escuchas. No es precisamente una nueva La Copa de Europa sino que está destinada a ser una pista ser evitada por el oyente, por no hablar de su letra que nada entre la ingenuidad y el panfleto. 


Los Planetas después de su muy flojo Los Planetas contra la ley de la gravedad (2004) se hallaron en un callejón sin salida ante el agotamiento de su fórmula de éxito. Entonces, inspirados por el excelso Omega de Enrique Morente y Lagartija Nick, quisieron lograr un doble objetivo: iniciar una huida hacia delante y homenajear al maestro, y lo consiguieron en La Leyenda del Espacio (2007). Un buen disco –aunque inferior a Omega- que combinó inspirados temas pop-rock planetarios con coplas que tomaron como base palos flamencos y funcionó, compensando sus momentos álgidos las carencias que tenían. El problema radica en que los granadinos se obcecaron en esta vía y su siguiente disco, Una Ópera Egipcia, con preponderancia de temas “flamencos” fue una castaña a nivel similar al EP Nuevas Fatigas con solo una canción destacable. Desde entonces Los Planetas viven con esta dualidad incluso en sus conciertos: una primera mitad dedicada a su vertiente flamenca en que encadenan temas largos, densos y bastante semejantes entre ellos y una segunda en la que tiran de repertorio pop-rock grandes éxitos, reventando el show y compensando el aburrimiento anterior.


Y qué tiene esto que ver con el nuevo disco Zona Temporalmente Autónoma? Pues que encontramos a Los Planetas reincidiendo en el mismo punto y para dar cabida a esta dualidad presentan un disco desmesuradamente largo, 65 minutos, en el que la mitad de los temas no están a la altura. El disco está claramente descompensado. Emerge hacia su mitad, destacando en los temas pop-rock, especialmente en la secuencia que lleva de Ijtihad hasta Amanecer, pero se ve lastrado por la presencia de minas en forma de canciones. Un poco de autoexigencia traducido en tijera, en poda, se antoja imprescindible. Si se hubiesen suprimido algunas de las canciones que conjugan flamenco y psicodelia y los dos superfluos temas finales, un auténtico Tourmalet, el disco ganaría muchísimos enteros. Además resulta bastante incomprensible que dejen fuera Voy a por Tabaco, cara B del single, cuando es bastante mejor que muchas de las que lo conforman. Puestos a pedir, decirle a J que se deje llevar. Ahora que ha aprendido a cantar parece que se retenga y adopta una cadencia encorsetada. Solo se acelera en Espíritu Olímpico e Ijtihad y resultan ser las canciones más disfrutables. 


A pesar de nuestras palabras, Zona Temporalmente Autónoma es una buena noticia porque sube el nivel de sus últimos trabajos y Los Planetas siguen siendo el grupo más importante e intocable del indie  patrio, amparado por multinacional, con lo que cualquier lanzamiento que realicen seguirá siendo una obra maestra incuestionable y tendrá una fiel legión de seguidores.

ESPÍRITU OLÍMPICO



 ISLAMABAD

HIERRO Y NIQUEL

ZONA TEMPORALMENTE AUTÓNOMA en Spoti


lunes, 1 de mayo de 2017

Miqui Puig & ACP- El chico que gritaba ACID

Meravellosa cançó que trobem en el tremendo Escuela de Capataces de Miqui Puig & Agrupación Cicloturista Puig. Feia gairebé 7 anys que no publicava res i ens regala un disc prenyat de grans cançons com aquesta.





No hay futuro

no queda hielo

no hay nada más que hablar



Débil la voz

espaldas caídas, mirada triste

Débil de miedo

de mala salud, débil de todo

Viene con mierda

buscando abrasivos a nuestro club

del que no podrá salir



Dice que le quema dentro

que por eso grita fuerte

Pide que le lleve pronto

y se suena con la manga

“¡Por la hermandad!”



Como una estatua

sobre ese banco, bajo la lluvia

Horas y horas

en forma de cuatro, chirriando de dientes

Vuelan las sillas

rompen los platos, se acaba el respeto

Suerte del impermeable



Dice que le quema dentro

que por eso grita fuerte

Pide que le lleve pronto

y se suena con la manga

“¡Por la hermandad!”



No hay futuro

no queda hielo

no hay nada más que hablar



Meses después

llegó una carta con esa letra

Dos esquimales

y nuestro chico, mejillas rojas

Le brillan los ojos

cumplió su promesa, siempre hacia el norte

del que no querrá volver



Dice que le quema dentro

que por eso grita fuerte

 “¡Por la hermandad!”



no hay futuro, no queda hielo

ni lo habrá



lunes, 24 de abril de 2017

COLLITA DE SANT JORDI 2017


Aquest any Sant Jordi s'esqueia en diumenge, amb el que no estava clar si no hi hauria ningú al carrer o bé, seria una bogeria de gent. Per si de cas, i tenint en compte l'après en anys anteriors, m'ho vaig prendre amb tranquil.litat, deixant que el temps s'escolés fins que fos ben bé l'hora de dinar per llavors anar a gaudir contemplant entre prestages i taules, sense tenir por a ésser trepitjat per hordes d'animalons assedegats d'adquirir el llibre desitjat (o encara que sia, el que els justifiqui).

Evitant les estretors del Carrer Major i els pesats de les paradetes de roses, que apart d'haver-n'hi una cada 12 metres cada cop més són més agressius en els seus oferiments, em vaig encaminar cap a la Rambla Aragó a xafardejar els estols de llibres que hi han a mig carrer per acabar en una llibreria increíblement solitària, fet que feia tot just mitja hora semblava del tot impossible. Així, sense estretors ni gent colpejan-te al passar, vaig poder deixar vagarejar el meu desenvolupat Síndrome d'Stendhal entre títols coneguts i altres a descobrir, mentre madurava gustosament la collita d'aquest any, que tot seguit relaciono.

MARC PASTOR- FARISHTA: Possiblement amb el nou de David Trueba i el de Donald Ray Pollock, els que tenia anotats amb més força a la meva llista. A poc a poc, el barceloní s'ha convertit en un dels meus escriptors preferits i fins ara, tots els que m'he llegit d'ell m'han agradat moltíssim, amb la seva barreja entre el fantàstic i el suspens.

PIERRE LEMAITRE- RECURSOS INHUMANOS: Possiblement el francès sigui l'autor que més repercusió ha obtingut en els darrers 5 anys. Un cop consolidat, deixant enrera la sèrie Verhoeven, cada nou llibre que publica és una promesa de gran història. Si a més es tracta d'un regal triat, doncs encara molt millor. Moltes gràcies. 

RAMON USALL- SEIXANTA-VUIT: Aquest any el lleidatanisme ha estat un dels grans protagonistes per les nostres contrades amb gran empenta de la novel.la negra. Assasins de Ponent, Ful de Rafa Melero, els casos de La Sergent Grimm de Montse Sanjuan i alguns més. Com els dos primers ja els he gaudit, l'afortunat va ser en Ramón Usall. Per no saturar-me de nostreniment, vaig haver de descartar en una difícil decisió al meu apreciat Emili Bayo, però aviat ho remediaré.

ANTONIO MUÑOZ MOLINA- EL VIENTO DE LA LUNA: Fins i tot, en un dia tan consumista com Sant Jordi pots trobar megaofertes. Trobar un llibre d'aquest gran escritor a només 2 euros és una tentació que no es pot evitar, malgrat tenir-ne ja uns quants al cabàs. A més, encara que faci uns anys que li hagi perdut la pista, El Jinete Polaco segueix sent un dels meus llibres preferits.

DONALD RAY POLLOCK- EL BANQUET CELESTIAL: Els que hagin llegit Knockemstiff o El Diablo a Todas Horas entendran les meves ganes de tenir la seva nova obra. Als que no hagin fet, que sàpiguin que estan tardant.

LEILA SLIMANI- CANCIÓN DULCE: El Premi Goncourt de les lletres franceses és l'únic certamen literari en que hi confio amb els ulls tancats. Aquest any no podia ser diferent. Això sí, tot just feia un parell de dies que n'havia tingut la primera notícia quan el vaig rebre. Enorme punteria, per cert.

XAVIER THEROS- LA FADA NEGRA: Un altre regal, és el que té celebrar el teu sant en un dia tan assenyalat com aquest. No en tinc cap referència però fa una pinta tremenda i les crítiques són certament bones.

AMBROISE BIERCE- CUENTOS INQUIETANTES: Regal totalment inesperat i una autèntica delicatessen en l'edició d'Alianza Editorial. Els tètrics comptes d'en Bierce amb unes il.lustracions impactants formen una combinació irresistible. Fabulós.

Una collita genial. Ara a trobar temps per poder llegir-los.


martes, 18 de abril de 2017

NUDOZURDO- VOYEUR AMATEUR. Una crítica.




Cuando Nudozurdo anunciaron la publicación de Voyeur Amateur, su quinto disco, entre sus seguidores se planteó la duda si continuarían con el camino emprendido en el anterior  –y a nuestro entender fallido- Rojo es Peligro, repleto de sintetizadores que acolchaban y diluían parcialmente su sonido e intensidad tradicional o bien rehacían el camino y volvían a transitar por los senderos conocidos de sus anteriores publicaciones. La banda con una formación estable y muy consolidada, formada por Leo Mateos a la guitarra, Meta al bajo y el ya totalmente integrado Ricky Lavado a la batería, cambian de sello discográfico para pasar a ser editados por Mushroom Pillow y confían por primera en un productor externo, el muy solicitado Ricky Faulkner, para pulir su sonido y llevarlo hasta donde ellos querían.



Según han comentado los integrantes del grupo, se trata de un disco muy cohesionado, más de grupo y de tocarlo en ensayos y directos que no de llevar ideas preconcebidas individualmente al estudio. El productor ha acertado no interfiriendo demasiado en el sonido del grupo, incidiendo en conseguir una todavía mayor profundidad y contundencia en su base rítmica y una gran variedad en el tratamiento de las guitarras.  Los sintetizadores dejan de tener un papel primordial aunque en algunos temas se utilizan como arreglos, al igual que también recurren al uso de unas cuerdas (violines, violas) que suenan majestuosas.



Tanto en Voyeur Amateur, título que da nombre al disco y primer single del mismo, como Genocida Bilingüe consiguen hasta el momento la mejor traslación del poderoso y compacto sonido de sus conciertos a la grabación. Texturas densas urdidas por una batería frenética y el bajo de Meta, percutiendo tan afilado como demoledor, mientras la guitarra de Leo desgrana emociones retorcidas en forma de riffs descomunales y ponzoñosos. 2 temas apabullantes con unas incendiarias guitarras en el single y una cadencia en la batería que recuerda el referencial Pornography de los míticos The Cure en Genocida Bilingüe




En la primera cara encontramos inicialmente Bondage Belcanto y Beso Co-Rector, dos temas prototípicos del universo nudozurdiano mostrando un sonido intenso y cohesionado formando su reconocible colchón sónico. Después del tema homónimo, se halla Estás tan perdida, con unas cuerdas que subrayan la tensión enfermiza existente, dando como resultado una canción tan bella como el reflejo del sol sobre una cuchilla y afilada como su filo. Sigue Jaula de Oro con unos enérgicos riffs de guitarra emparentados con el Hard-Rock (los mejores The Cult sobrevuelan por momentos) para un tema con claro aroma a single y que puede sonar en circuitos mucho más accesibles de los frecuentados habitualmente por el grupo.


Reducen la velocidad al inicio de la segunda cara con la abrasiva Bronca Zafiro, con  guitarras y bajo densos y muy pesados, si antes hablábamos de hard-rock ahora debemos recurrir al post-hardcore, que no permiten que eleven el tema en ningún momento acorde a la voz quejumbrosa de Leo durante toda la canción. Tras esta oscura canción, encontramos una de las joyas del disco, Úrsula hay nieve en casa, en la que se elimina todo rastro de saturación y distorsión para que Leo adopte un tono confesional y doliente pariendo una emotiva canción que termina con un largo y emotivo instrumental. Tan espléndida como sorprendente dentro de su propuesta. Como si quisieran subrayar su excepcionalidad, continúan con la abrupta y ya mencionada Genocida Bilingüe y, posteriormente, los nueve minutos de La Ruta de los Balcanes; en la que conviven una batería casi tribal, bajos demoledores y guitarras que se retuercen en una tormena de distorsión que ahoga la voz de Leo para convertirla en un lamento. Una catarsis. Después de esta barbaridad, el disco aterriza y finaliza con Adaptación Coral, un tema más accesible pero que no deja de esconder gratificantes aristas.


Voyeur Amateur es un gran disco, a la misma altura, sino superior, de sus mejores trabajos. Ante la duda planteada al inicio, cabe decir que Nudozurdo ha acertado plenamente al rectificar y dejar de lado la preponderancia de los sintetizadores para volver a un sonido más orgánico, natural y reconocible en ellos. Siguen sin hacer ningún tipo de concesión y entregan un disco oscuro y largo, de 53 minutos para 10 canciones, que no se hace largo en ningún momento. En cada obra Nudozurdo propone al oyente más que una escucha, un viaje, una intensa experiencia y en Voyeur Amateur, esta es más que gratificante. Otra soberbia joya a sumar a sumar a su formidable catálogo.

VOYEUR AMATEUR 

 ÚRSULA HAY NIEVE EN CASA

GENOCIDA BILINGÜE

VOYEUR AMATEUR en Spoti


sábado, 15 de abril de 2017

LEON BENAVENTE- EN LA SELVA EP. Una crítica




No han transcurrido ni cuatro años desde que León Benavente publicó su primer disco. En este relativamente corto periodo de tiempo, han conseguido ocupar un lugar referencial dentro del indie español y no solo a nivel de actuaciones sino que también, y más importante, por la enorme calidad de su música. La publicación de 2, su segundo trabajo, les ayudó a consolidar ese lugar de predominio y otorgar mayor popularidad al grupo formado por Abraham Boba, Luis Rodríguez, Edu Baos y César Verdú. Ahora, justo después de finalizar la gira de presentación del mismo, publican las nuevas canciones que han creado recientemente agrupadas bajo el EP En la Selva, al igual que hicieron con el EP Todos contra todos, después del homónimo LeónBenavente.


Este regalo en forma de cuatro canciones se abre con Maestros Antiguos, en la que Abraham frasea al estilo de la cansina Tipo D, aunque poco después se aleja de la mera enumeración de exclamaciones y adapta estructura de canción destacando la agresiva guitarra de Luís, para contarnos la historia de un fantoche que ha vivido tiempos mejores. Continúa con el tema que le da nombre, En la Selva, un trallazo repleto del sonido que identifica al grupo: base rítmica con raíces en el kraut-rock y un acelerado post-punk que la voz de Abraham lleva a su terreno con total facilidad convirtiéndola en un nuevo himno, que en su letra compara la cotidianeidad con una aventura en la jungla, como Kurtz en El Corazón de las Tinieblas. En Se Mueve, el sintetizador de Edu Baos toma el protagonismo, con su ritmo sostenido, para ofrecernos otro tema redondo que estalla en su estribillo llevado por la progresión de la guitarra, siendo imposible permanecer impasible mientras suena. Finaliza el EP con Siempre hacia adelante, una revisión o reversión de Celebración, uno de los mejores temas de 2, con una nueva lectura ralentizada, mullida y bastante insípida y aburrida. 


Con esta nueva entrega constatamos que León Benavente sigue en estado de gracia y con facilidad para ofrecer grandes canciones incluso dentro de un EP irregular. ¿Por qué lo calificamos de irregular? Porque la diferencia entre las canciones es abismal. Tiene dos temas mayúsculos: En la Selva y Se mueve, que pasarán a engrosar la lista de sus mejores canciones, destinadas a romper en sus incendiarios directos. En cambio, Maestros Antiguos endereza el rumbo por su soberbia y contundente parte instrumental (elemento distintivo del grupo por otra parte) mientras que la parte vocal naufraga y resulta agotadora. Desde aquí aprovechamos para pedirles que se alejen de este monótono tipo de canción. En cuanto a Siempre hacia adelante es un experimento fallido que debe servir para saber qué dirección no ha de tomar el grupo en ningún caso. A pesar de estas objeciones, el peso en la balanza se decanta claramente hacia el lado positivo por la elevada calidad de las dos canciones destacadas anteriormente y la inyección de adrenalina que siempre proporciona escuchar a León Benavente. Alabanzas al grupo y volverles a felicitar por lo conseguido en tan poco tiempo, teniendo claro que escucharemos muchas veces este En la Selva EP.

SE MUEVE

MAESTROS ANTIGUOS
 EN LA SELVA EP en Spoti

jueves, 13 de abril de 2017

Francisco González Ledesma- Una novela de barrio. Una crítica



En primer lugar debo confesar mi ignorancia. Había visto, por activa y por pasiva, referencias a Francisco González Ledesma; que si es uno de los padres de la novela negra de este país junto con Manuel Vázquez Montalbán, que si publicó más de mil novelas entre las de Silver Kane y con su propio nombre, que si es un autor nunca suficientemente reivindicado a pesar de obtener el Planeta, en 1984 por Crónica Sentimental en Rojo. Lo cierto es que esta cantinela me provocaba una cierta pereza a enfrentarme a su obra. Error claro que remedié al encontrar Una Novela de Barrio, entre los títulos de la colección de novela negra en habla hispana que ofrecía El País el verano pasado. Por cierto, título premiado con el Premio RBA de Novela Negra de 2007 y que era el noveno de la serie de su protagonista.


La historia se sitúa en 2007. Al comisario Méndez, a punto de jubilarse y totalmente arrinconado dentro del cuerpo de Policía, le encargan un caso peculiar: en una casa que iba a ser derruida, y que antiguamente fue uno de los burdeles con mejor reputación de Barcelona, ha aparecido un cadáver con una bala en la cabeza. El difunto es, ni más ni  menos, que el atracador que huyó con el botín de un célebre atraco a un banco ocurrido treinta años atrás, y en el que falleció un niño de tres años, mientras que su compinche fue detenido y encarcelado, aunque recientemente acaba de salir de la cárcel. 


Méndez, buen conocedor del barrio, tira de contactos, pregunta, indaga y todo apunta a que el crimen lo ha cometido David Miralles, el padre del niño muerto en el atraco y actualmente un eficiente y reputado guardaespaldas, llevado por la venganza pero no hay pruebas que le incriminen. Entonces, se dedica a observarlo esperando que intente liquidar al otro malhechor recientemente liberado, Leónidas Pérez. Lo que Méndez no sabe, es que Leónidas es rico y mucho más listo de lo que aparenta y, ante la oscura sombra de la amenaza que se cierne sobre él, decide actuar asesinando a Miralles pero si mancharse él las manos. Iniciándose entonces un juego de cazadores que no quieren ser cazados convirtiéndose Méndez en un observador privilegiado de la acción, siendo a la vez sabueso y protector del investigado. 


Conseguirá Méndez reunir pruebas de la culpabilidad de Miralles, si es que realmente lo es, evitando un nuevo crimen? Logrará Leónidas Pérez su objetivo y después desaparecer? Podrá el presente evitar que el pasado se interfiera significativamente en la historia en forma de cadáveres?.


Tras esta historia de asesinatos, venganza e investigación todo en uno, nos encontramos con una novela brillante en la que Francisco González Ledesma logra mantener la atención y la tensión durante toda la historia. Somete a sus bien dibujados personajes a diferentes situaciones de peligro permitiendo que escapen de él pero solo para que posteriormente caigan en otra tesitura todavía peor. Hablando de sus personajes, estos son poderosos, coherentes y todos con una turbia historia detrás motivadora de sus actuaciones presentes. Entre todos los que pueblan las páginas, destaca Méndez el protagonista, que aunque sea el tapado es quien explica y permite que avance la historia enriquecida por sus socarrones comentarios y descreídos pensamientos. Pero no solo los protagonistas son importantes, los secundarios aportan empaque y se revelan fundamentales en el transcurrir de la acción.  


Tras este interesante argumento, el sustrato de la historia consiste tanto en el inexorable paso del tiempo que diluye indefectiblemente el pasado como en el dolor por la pérdida. El autor lo refleja con muchas manifestaciones; la devastadora vacuidad provocada por la muerte de un ser querido (todavía más en el caso de un hijo pequeño) y como puede quedar cercenada la vida a partir de este momento, el tratamiento que se le da a un Méndez envejecido y apartado de los casos principales de la comisaría debido a sus métodos considerados caducos y desfasados de sabueso, el personaje de Madame Ruth (metáfora de Barcelona y por extensión de las grandes ciudades) como reflejo de una época que no volverá por los cambios en las costumbres, inmigración y urbanismo provocando evidentes transformaciones. 


Además, entre un destacado poso de humor aportado por Méndez, Francisco González Ledesma plantea inteligentemente un dilema moral al lector. ¿Debe el culpable pagar por sus actos recibiendo la venganza, sin duda merecida?. Para aliviar la conciencia del lector, construye a Leónidas como un ser deleznable, evitando así que se tenga empatía hacia él, y aunque no olvidamos que eso no puede justificar el uso de la Ley del Talión, inevitablemente decanta nuestras preferencias. 


Una novela de barrio es una gran novela negra. Entretenida, mordaz y divertida a pesar de la patina de tristeza posada sobre sus páginas y además cuenta con abundantes dosis de intriga que proporcionan una lectura absorbente. El único aspecto negativo es haber descubierto tan tarde a Francisco González Ledesma pero de esto, el autor no tiene ninguna culpa y a nosotros nos proporciona una magnífica obra a disfrutar. 


Francisco González Ledesma en la Wikipedia

Recomendación: 
Como digo en la última línea de la reseña, incidir en el autor, especialmente en la colección de Méndez.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el bello Postal de Chicharrón, el apabullante Voyeur Amateur de Nudozurdo (un disco maravilloso, así sin reservas) y el tratado mayúsculo de clase que es I am not afraid of you and I will beat your ass de los absolutamente imprescindibles Yo la Tengo.