martes, 15 de agosto de 2017

Alexander Bogdánov- Estrella Roja. Una crítica



El verano pasado de vacaciones por Galicia decidí darme una vuelta por A Coruña con la fortuna de encontrarme con La Feria del Libro. Indefectiblemente me puse a examinar entre las paradas en busca de tesoros que llevarme a casa. De repente un pequeño libro de portada roja me llamó la atención por una frase resaltada “¡Comunistas en Marte! La Primera Novela Steampunk en Ruso” . Ante un gancho como éste no pude más que poner cara de satisfacción y comprar el libro en cuestión; Estrella Roja de Alexander Bogdánov editado por Nevsky Prospects, pequeña editorial especializada en traducir al castellano joyas, más o menos recónditas, de la literatura rusa.

Perdonen mi ignorancia pero lo cierto es que el nombre de Alexander Bogdánov me era absolutamente desconocido. La breve reseña de su vida alimentó mi curiosidad y busqué en Internet información sobre su vida. Bodgánov fue un auténtico estudioso multidisciplinar: filósofo, médico, político, economista, escritor y todo ello con notable acierto. Políticamente militó en el partido bolchevique ocupando los puestos de mayor influencia junto a Lenin, hasta que las las desavenencias con éste último le hicieron caer en desgracia (Vladimir Ilich diría algo así como: el comunismo bien gracias, pero que mis intereses no se vean perjudicados). Posteriormente, y resumiendo, se dedicó a la medicina y la biología, interesándose en experimentos de transfusiones sanguíneas con la finalidad de rejuvenecer, hasta que murió en uno de ellos. Como se puede ver un sujeto de lo más creativo e inteligente. Además también tuvo tiempo de escribir ciencia ficción, como éste Estrella Roja.

La acción se sitúa en la Rusia de principios del S.XX, sobre 1908 concretamente, donde conocemos a Leonid, un joven con conocimientos científicos bien situado en el aparato del partido comunista. Aprovechándose de su estado de desamparo tras una ruptura sentimental, un joven camarada –Menni- con el que últimamente ha ido estrechado lazos, le propone unirse a una comunidad científica secreta. Leonid acepta y la primera investigación consiste en realizar un viaje a Marte. Poco antes de empezar el viaje, Menni le revela que no son una comunidad científica secreta sino que realmente son habitantes de Marte y le han elegido para enseñarle la vida en su planeta. Aún así, Leonid sigue convencido de llevar a cabo el trayecto. Una vez en el planeta rojo, el protagonista se queda maravillado ante la organización del trabajo, la avanzada tecnología, la toma de decisiones, las fábricas, hospitales, etc. En resumen, en Marte han llevado a la práctica un comunismo puro que redunda sin distinciones en el bienestar de la sociedad. Para sentirse más integrado, empieza a trabajar en una fábrica y todo irá fantásticamente bien hasta que empieza a percibir los problemas estructurales del planeta que pueden acabar amenazando a la cercana Tierra.

Estrella Roja en la bonita edición de Nevsky Prospects se divide en un acertado prólogo de Edmund Griffiths, las cuatro partes de la historia y un postfacio de la editora Marian Womack. Se le pueden dar dos lecturas: la primera como novela de ciencia ficción de agradable lectura gracias a una historia ciertamente original (y más en el momento de su publicación) y su fluida narración, que solo se ralentiza en el detalle de los diferentes escenarios comunistas marcianos. Resultan llamativos, por lo innovador y acertado, los vaticinios tecnológicos que contiene: la antigravedad como clave para los viajes especiales, el eteronef como precursor de las naves, las videoconferencias y otros varios más, lo que empareja al autor con otros escritores visionarios como Julio Verne o H.G. Wells.

La segunda lectura que se le puede a dar consiste en la perfecta traslación a una sociedad utópica de las ideas socialistas de Bogdánov. En esta sociedad marciana no existe división de clases, el trabajo está perfectamente organizado realizando cada sujeto las tareas para las que están más preparados, los que toman las decisiones son los que han demostrado que están más capacitados para hacerlo, la ropa es igual para todos y no existe ni la propiedad privada ni con ella la envidia. En definitiva, una perfecta puesta en práctica de los postulados teóricos conformantes del ideario socialista de su autor.

Cualquier enfoque que se le de a la lectura de Estrella Roja será ciertamente gratificante y curiosa para el lector y le permitirá descubrir a un personaje tan destacado como Alexander Bogdánov. En ningún momento hemos de olvidar que la novela se escribió en la primera década del S.XX y que tecnológicamente no parece especialmente desfasada un siglo después. El autor es un visionario no solo a nivel técnico sino también en los problemas de fondo del planeta Marte (como metáfora de la Tierra) y que, proféticamente, han ido apareciendo. Para finalizar significar que es de justicia felicitar a Nevsky Prospects por la tarea emprendida que permite poner en nuestras manos libros tan recomendables como este. 

Alexander Bogdánov en la Wikipedia

Alexander Bogdánov

Recomendación: 
Aunque no sea lo mío, leer algo más de ciencia ficción. Seguir indagando en libros publicados por Nevsky Prospects

Durante la escritura de esta reseña escuché el descacharradamente adictivo Teens in Denial de Car Seat Headrest y el reciente How Did We Get so Dark de los fabulosos Royal Blood. También el impresionante Salve Discordia de Triángulo de Amor Bizarro.

jueves, 10 de agosto de 2017

Cosmen Adelaida- Dos caballos. Una crítica


Dos caballos es el tercer disco de Cosmen Adelaida, tres años después del espléndido La Foto Fantasma. Para continuar afirmando su carrera contaron con Paco Loco para la producción del nuevo trabajo, de nuevo editado por El Genio Equivocado y con diseño de Elisa Pérez, batería del grupo y quien realiza la parte gráfica del grupo. Por cierto, tanto ella como el bajista Luís Fernández abandonaron poco después siendo sustituidos por Sean Lynam y Marcos Domínguez –quien fuese primer bajista de Cosmen-, que todo sea dicho defienden perfectamente el repertorio en directo.

En Dos caballos encontramos efervescentes canciones de enganche inmediato como las dos iniciales Contra la Pared, en la que destacan los coros y unos esplendorosos sintezadores, y Hermanos Wright, un precioso homenaje -hecho canción de explosivo estribillo- a los pioneros de la aviación, de los que en la letra se sirven como metáfora del no tener miedo a probar cosas nuevas. Temas de pop anfetamínico y urgente como Huida y la muy contagiosa Parque Jurásico. El Final podría ser cara B del referencial Seventeen Seconds de The Cure por sus atmosféricos teclados y su robusto bajo. Trabajados y efectivos ejercicios guitarreros como 2CV y Mastín. Experimentos de aire folkie como la postrera Ibizca, en uno de los temas más ralentizados del grupo. La desencantada El Futuro con una letra, enmarcada en teclados ochenteros, que regala prendas como “te he visto de lejos, ni siquiera en sueños llegamos a hablar”. Para el final me reservo Piranesi, llena de detalles que se van desgranando a través de un preciso bajo conductor y que con las escuchas se convierte en la mejor del disco.

Cosmen Adelaida se manejan perfectamente en territorio pop-rock, con un sonido delimitado por las afiladas guitarras de Javi y Nacho, excelentemente secundadas por un bajo musculoso y una contundente y precisa batería. Para redondear el conjunto, la colaboración de Betacam a los sintetizadores enaltece y expande las canciones. Por todo esto se citan referencias en su música a Echo & The Bunnymen, The Mighty Lemon Drops e incluso The Chameleons o Gang of Four. En Dos caballos, la producción de Paco Loco homogeneiza su sonido, dándole un baño de de opacidad a sus canciones y dotándolas de más capas y una mayor textura, logrando un sonido más denso en varios de sus temas pero sin renunciar a su espíritu pop aunque en algún momento queden demasiado desprotegidas, demasiado al descubierto, las voces, el punto más flojo de Cosmen Adelaida, hecho éste que se compensa con temas vertiginosos de poderosa instrumentación, ofreciendo diez canciones en tan solo veintiocho minutos.


En la parte lírica, los madrileños siguen plasmando imágenes del pasado y las dudas sobre los caminos tomados, o siendo más precisos, los no tomados y el qué pudo haber sido de... Deseos incumplidos, promesas por hacer y un poso de cierto hartazgo y desencanto aunque dejan espacio para algún atisbo de esperanza especialmente reflejado en Hermanos Wright, incitando a probar cosas nuevas sin tener miedo a ello.

Dos caballos es otro gran disco en la carrera de Cosmen Adelaida, a la altura del anterior La Foto Fantasma, y que afianza tanto la carrera como la postura del grupo, al seguir sin hacer concesiones en su trabajado sonido. Tanto su actitud como la de otros grupos con los que se alinean, ofrecen una alternativa a la postura reiterativa y acomodatícia de muchas de las bandas cabeceras del indie español, que no dudan en repetir el mismo disco con una serie de clones siguiendo su estela.
 
 HERMANOS WRIGHT

CONTRA LA PARED

 PIRANESI

Dos caballos en Spoti


lunes, 7 de agosto de 2017

The Afghan Whigs- In Spades. Una crítica





Hace tres años, The Afghan Whigs sorprendían al publicar Do to the Beast. Su gran calidad no evidenciaba en ningún momento que hacía dieciséis años de la publicación de su trabajo anterior. Si Greg Dulli –cantante, compositor y guitarra rítmico- siempre ha sido claramente la imagen del grupo, la marcha -en 2014- de Rick McCollum, guitarra fundacional del grupo, todavía ha reforzado más esta idea y parece ser que el bueno de Greg se encuentra cómodo con ello. Sustituye al ausente con la incorporación del solvente Dave Rosser (que ya tocó con Dulli en Twillight Singers y también en Gutter Twins) y después de una larga y exitosa gira mundial, vuelve a llevarlos al estudio de grabación dando como fruto el nuevo disco, In Spades, compuesto y producido enteramente por él. 

Tras su atractiva portada, el disco empieza con la calmada Birdland, canción de obertura jazzística que funciona casi como una intro para dar paso a una tremenda secuencia de temas rítmicos y cautivadores como el primer single, Arabian Heights, poseedora de un arreglo de guitarra que la emparejan con Matamoros de su disco anterior. La elegante Demon in Profile, que se inicia con un delicado piano que actúa como mecedora de un contenido Dulli hasta que los riffs de guitarra provocan que se desborde paulatinamente. Toy Automatic con su omnipresente batería en un tema con aroma de clásico instantáneo gracias a su intensidad creciente y un desarrollo bellísimo tanto en la parte vocal como instrumentalmente, sumando vientos en su tramo final. Oriole, otra canción preciosa con una cadencia perfecta para la voz del cantante, que surfea airosa entre certeros riffs de guitarra y ajustados arreglos de violín y violonchelo. Tras ella, Copernicus, el tema más urgente y rítmico del disco, con un inicio que puede llegar a recordar al mítico My Sharona de The Knack. A estas alturas, uno está atónito y agradecido, cinco posibles singles todos ellos tan intensos como diferentes.

In Spades continúa con The Spell que se mueve en parámetros similares a Oriole con juegos de equilibrio entre riffs de guitarra y violines aunque de nivel inferior a la mencionada. Light as a Feather vuelve a elevar el listón gracias a un bajo robusto y, posiblemente, la interpretación vocal más negroide y encendida del disco. Tras la tempestad llega la calma en I Got Lost donde es un piano confesional quien toma el protagonismo para terminar con la crepuscular y desgarrada Into the Floor


Tal y como pasó con el anterior, el disco se hace corto y deja con ganas de mucho más. Gatos viejos ellos, entregan un disco conciso y directo, con diez canciones para unos escasos treinta y seis minutos, repleto de las constantes en la carrera de The Afghan Whigs: intensidad repleta de riffs de guitarras rockeras que incluso beben de Led Zeppelin, desatada interpretación vocal tan abrasiva como soulera por parte de Greg Dulli (el más negroide de los cantantes rock y, sin duda, de los mejores cantantes de los últimos veinte años) mientras exuda sexo y sudor, alma funky y elevada cadencia rítmica en la mayoría de sus canciones.


In Spades es otro disco soberbio por parte de los de Cincinnati, con una primera mitad más que destacable, con algunas canciones que pueden mirar de cara a las mejores de su carrera, y evidenciando que se hallan en un gran momento. Ante ello, deseamos que The Afghan Whigs sigan publicando nuevos trabajos, aterricen de gira por aquí cerca y puedan superar el reciente fallecimiento de Dave Rosser, que en tan solo dos trabajos se ha revelado como un miembro muy importante en el grupo.

 ORIOLE 

DEMON IN PROFILE

TOY AUTOMATIC


 In Spades in Spoti


lunes, 31 de julio de 2017

Ramón Usall- Seixanta- Vuit. Una crítica.


En la pasada Diada de Sant Jordi tenía muy claro que uno de los libros que caerían sería Seixanta-Vuit de Ramón Usall, el segundo título de la colección del detective Rafael Rovira –casi diez años después de la primera entrega-. Ramón Usall está cimentando una buena carrera como escritor, alternando ensayos históricos y sociológicos –con el fútbol como protagonista de algunos de ellos-, e incursiones en la ficción con relatos y libros que transitan por la senda de la novela negra.


Sexanta-Vuit empieza cuando el detective Rafael Rovira, siempre necesitado de casos para aliviar su tensa situación financiera, recibe la ansiosa llamada de la que fue su profesora de francés, Enriqueta Pasqual. En ella, le pide que localice a su antiguo novio, Ignasi Camprubí, que la abandonó cincuenta años atrás, en París, y casi al pie del altar. En todo este tiempo no había vuelto a tener noticias de él, ninguna carta, ninguna llamada, y de repente recibe una postal de Ignasi pidiéndole perdón y diciéndole que siempre la querrá. Enriqueta, incendiada, pretende recuperarle a cualquier precio.


El detective, asombrado ante la revelación del pasado de su –en otros tiempos- estricta profesora, acepta el caso inmediatamente. Su estupefacción se incrementa de manera exponencial cuando Enriqueta le explica que con Ignasi se enamoraron y vivieron intensamente el mayo del 68 parisino, siendo parte activa del mismo, y militando en diferentes grupúsculos revolucionarios. Así como su convencimiento de que la dejó para poder abrazar sin ataduras de ningún tipo las causas y utopías que perseguía.

Rovira se traslada rápidamente a París, acompañado de su eficiente ayudante Betina. Cuando después de muchas preguntas consiguen localizarle, encontrarán al primero de una sucesión de cadáveres, todos ellos relacionados con Ignasi y las pesquisas del detective, hasta el punto que las sospechas recaerán sobre el desorientado sabueso.

Ramón Usall consigue poner al lector en la piel del detective Rovira, acompañándole en sus pesquisas en busca de un personaje que se ha mantenido en la clandestinidad casi cincuenta años. Con las preguntas a los antiguos compañeros de militancia, traslada la acción a los lejanos tiempos revolucionarios y detalla los diferentes caminos emprendidos por cada uno de ellos. Se sirve de este enfoque para reflejar las diferentes fidelidades: desde el que se aferra a ellas y defiende inflexiblemente su integridad, aunque sea utópica e injustificable, hasta el que se pasa al bando contrario renegando totalmente de su pasado para no perjudicar su actual bienestar y posición social (cuántos políticos acaban negando sus pensamientos de juventud?). También pone de manifiesto la vigencia del espionaje político y económico y el escaso valor de una vida humana en contraposición con estos intereses y los efectos de la masiva inmigración en la grandes ciudades.


El gran mérito del escritor estriba en conseguir todo esto con un lenguaje próximo y sencillo. Aborda temas comprometidos sin querer trascender, con un tono cercano y costumbrista que, por momentos, logra un cierto paralelismo con el gran Andrea Camilleri. Como el italiano, aprovecha sus páginas para lanzar dardos críticos con la sociedad que nos rodea, con sus evidentes desigualdades y la incapacidad de los políticos para solucionarlas mientras derrochan en dinero público en equipamientos escasamente rentables pero de alcance puramente electoralista. Destaca también en la construcción de los personajes, que tienen gran fuerza y están muy bien trazados, siendo entrañables gracias a sus imperfecciones, especialmente tanto el protagonista Rafael Rovira, detective de buen talante pero con escasa perspicacia y totalmente alejado del estereotipo del investigador clásico, como su valiosa ayudante Betina Antunes, que conforme avanza la novela se revela como un personaje imprescindible así como Enriqueta Pasqual, que después de una vida estoica decide abrazar la pasión por última vez en su vida.


Este tono cercano proporciona una lectura ágil y amena, con la complicidad de un lector que se pone claramente de parte de los protagonistas, provocando que sus más de trescientas cincuenta páginas transcurran con facilidad hasta llegar a un final esclarecedor y satisfactorio, dejando el autor varios anzuelos para poder usarlos en futuras entregas.


Ramón Usall aprueba con nota al retomar, gracias a Seixanta-Vuit, la serie del detective Rovira. Ahora habrá que pedirle que no tarde diez años en publicar otra nueva entrega.

Ramón Usall en la Viquipèdia
Ramón Usall

Recomendación: 
Ahondar en los ensayos del autor, especialmente los futbolísticos. El primer título de la colección: Tots els camins porten a Romania.

Durante la escritura de esta reseña escuché el atrayente Human Taxonomy de Winter Severity Índex, el poppie Dos Caballos de Cosmen Adelaida y también el correoso Marathon de los garajeros Mujeres.

miércoles, 26 de julio de 2017

Alexis Falkas- Reflejos de Absenta. Una crítica.


A los principales atractivos de Twitter: inmediatez, chistes tan malos como inspirados e insultos con floridos alardes de imaginación, últimamente se le ha sumado la moda de los sorteos de libros. En uno de ellos, promovido por el mismo autor, tuve la suerte de llevarme a casa Reflejos de Absenta, primera novela del vizcaíno Alexis Falkas.


Al empezar a leer no tenía ninguna referencia sobre ella, lo que acostumbra a ser bueno ya que uno no está condicionado por las expectativas, salvo que se trata del debut literario de su autor y que es una novela negra con una muy atractiva sinopsis.


Demian Giradoux es un prometedor escritor aunque todavía de escaso éxito. Vive en una de las zonas más exclusivas de la ciudad con su maravillosa esposa. Cuando más asfixiado empieza a estar debido a las dificultades financieras consecuencia de su elevado ritmo de vida, su agente le consigue un contrato con una de las más importantes editoriales para publicar su nuevo libro. Está ante la oportunidad de su vida con la que logrará consolidarse en el olimpo de los escritores.


Pero Demian tiene un pequeño problema; le cuesta escribir en condiciones normales y debe hacerlo recluido en su estudio, tan solo acompañado por su fiel botella de absenta, que le da la inspiración y fuerza necesaria para hacerlo, aunque en la mayoría de las ocasiones al día siguiente no recuerde casi nada de lo escrito bajo el efecto del hada verde. En su nuevo trabajo, la musa es más poderosa que de costumbre y le lleva a narrar la historia de un asesino de consagrados escritores. Conforme va avanzando, las noches cada vez son más largas e intensas y los despertares más confusos y desquiciados. A Demian solo le falta empezar a reconocer en la vida real elementos y situaciones de su novela mientras experimenta una creciente y angustiosa sensación de que le observan, le persiguen. Para aumentar su preocupante confusión, un intenso temporal de nieve sitia la ciudad, dejándole totalmente a expensas de su paranoia. Aunque, y si realmente todo lo que está aconteciendo no es fruto de su traidora imaginación y es real?.   


En el libro conviven dos tramas argumentales: por un lado, Demian el autor a un paso de la deseada gloria y por otro, la de Vincent, el asesino de escritores, que desarrolla en su novela. Precisamente el principal atractivo de Reflejos de Absenta radica en esta segunda trama –la que narra en el libro que está escribiendo- , poseedora de ritmo portentoso y con gran fuerza de atracción que cautiva sin remisión al lector, especialmente por el detalle del método y los rituales del asesino en la planificación de sus crímenes. La ambientación con una atmósfera de aroma gótico -ecos de Poe y Lovecraft asoma en sus párrafos- engarza perfectamente con el persistente tono pesimista que recorre sus páginas. La estructura del libro, prácticamente con capítulos alternos dedicados a cada trama, mantiene el interés del lector y hace avanzar la historia en busca siempre del siguiente paso a dar por los protagonistas.


Pero la novela también tiene dos defectos: una cierta confusión en el tramo final del libro, posiblemente un efecto buscado por el escritor para reflejar el estado anímico de Demian y el otro, radica en la construcción de los personajes. Estos son excesivos y maniqueos (el perdedor desesperanzado, solo, triste y un poco rebelde porque el mundo me ha hecho así; el triunfador perfecto con esposa maravillosa sobrada de talento), despertando escasa empatía (incluso por momentos llegan a irritar) y adoleciendo de una cierta falta de verosimilitud. Aunque tengo claro que son pecados veniales de debutante.



Reflejos de Absenta es una novela de argumento original y atractivo, poseedora de un interés creciente conforme se acerca a su catártico final, provocando una lectura amena y adictiva por parte del lector, aunque por momentos se le vean las costuras. Estaremos bien atentos a futuras publicaciones de Alexis Falkas.

Web del autor Alexis Falkas

Alexis Falkas

Recomendación: 
Seguir de cerca la obra del autor. Participar en sorteos de libros.
Durante la escritura de esta reseña escuché el desgarradoramente bello In the aeroplane over the sea de The Neutral Milk Hotel, el fabuloso Gentlemen de los indispensables The Afghan Whigs y el vigoroso y rockero Rock for Food de The Unfinished Sympathy.


martes, 27 de junio de 2017

Joan Miquel Oliver- Atlantis. Una crítica.


Durante el pasado mes de abril, Joan Miquel Oliver presentó su cuarto disco; Atlantis, segundo desde la disolución de Antònia Font, el mejor grupo pop en catalán. En las entrevistas promocionales el músico explica que es el disco central de una trilogía, tras Pegasus –dedicado al aire-, versando sobre el agua y los mundos marinos (a saber qué temática tendrá el tercero), aunque siendo sinceros, nunca ha dejado de reincidir en sus temáticas habituales: el mar y el océano, el cielo y el espacio y, especialmente, las pequeñas historias de las personas, que él convierte en cuentos singulares en forma de canción.

En el nuevo trabajo, Joan Miquel Oliver, ha realizado todo el trabajo exceptuando tan solo la aportación a la batería de Toni Toledo. Un poco como contraposición al anterior Pegasus -de ritmo lánguido, relajado y con demasiado folk de bajo octanaje- se enchufa a la corriente y nos entrega un disco variado, de amplio espectro y plagado de imaginativos arreglos que esconden un mensaje de protesta, al poner de manifiesto la degradación de los espacios naturales ante la incontrolada y constante presencia del turismo masificado y sus devastadoras consecuencias en el entorno y la población de, en su caso, las Islas Baleares.


El disco se abre con la delicada y naïf Nins a tobogans para dar paso a un bloque de tres canciones mayúsculas en que la presencia de los sintetizadores y los arreglos electrónicos son las grandes protagonistas. Oliver es un tipo espabilado y descubrió, hace años ya, en canciones como la festiva y contagiosa Hansel y Gretel, lo bien que se adaptan las bases y arreglos electrónicos a su, no especialmente dotada, voz y forma de cantar. Es meus reggaetons como dice él mismo. 
Este bloque está formado por las verbeneras y efervescentes Agricultors Ingràvids, Incident a sa pista Dos y Atlantis, sobre las que planean referencias al techno hortera ochentero alemán de Modern Talking, Nina o Sandra, ecos del Ritmo de la Noche pasando por los irreverentes Devo. Después de ellas viene la maravillosa Rumba del Temps, una deliciosa rumba posmoderna -reconstruida que dice el autor- de ritmo juguetón y letra tan visual como delirante. Una de las mejores y más efectivas canciones que haya hecho nunca que pone colofón a una excelente y festiva primera mitad.


A partir de entonces, rebusca en su extenso catálogo de recursos para evitar caer en un exceso fácil que impediría tomárnoslo en serio y vira inteligentemente la dirección del disco.  Relaja el tono en la intimista Cançó de Contacte que se ve enriquecida por unas cuerdas tan protagonistas como acertadas. Posidònia esconde bajo un envoltorio de pop amable el ejemplo más claro de hartazgo ante la invasión turística antes mencionada. Sube el volumen desempolvando la guitarra eléctrica para ofrecer dos afilados temas rockeros como son La mar treu sabates y Torneig amistós, convenciendo plenamente en la primera que se convierte en uno de los puntos álgidos del disco. Entre ambas, Ses Personas, en que  recupera el trip hop gélido massiveattackero –que enlaza con la sublime Polo de Llimona de Bombó Mallorquí-, en una melancólica canción sobre el paso del tiempo. Los dos últimos surcos: Disseny de producte y Ses coses, son plácidos e hipnóticos y conducen el disco a un tranquilo final aunque pecan de una cierta reiteración.



Joan Miquel Oliver tiene un talento innato para el pop y en Atlantis vuelve a demostrarlo en otro brillante ejercicio de estilo. El mallorquín sigue a su aire haciendo lo que le viene en gana -reforzando ese hilo conductor que le une a Jaume Sisa y a Quimi Portet para conformar el referencial triunvirato galáctico del pop-rock catalán- para seguir ofreciendo delicados y, a la vez, potentes artefactos pop llenos de magia mundana como este destacable y meritorio Atlantis, que se sitúa a la estela del magnífico Bombó Mallorquí.


Joan Miquel Oliver es un superclase, así de fácil. Pero como es por aquí cerca, de Sóller concretamente, y tiene pinta de tipo normal, no lo sabemos apreciar. Si en lugar de ser mallorquín fuese de Seattle, Bristol, Hoboken, o Manchester se le reivindicaría como lo que es, un músico genial. 

RUMBA DEL TEMPS 

INCIDENT A SA PISTA DOS

LA MAR TREU SABATES

ATLANTIS EN Spoti


sábado, 17 de junio de 2017

THE NEW PORNOGRAPHERS- WHITEOUT CONDITIONS. Una crítica.





Por experiencia -y desengaños varios- uno acaba desconfiando de las superbandas. En muchas ocasiones no son más que meros pasatiempos en los que músicos famosos se juntan para publicar un disco precipitado y anodino, montar una gira y embolsarse una buena cantidad de dinero. Una de las mayores excepciones a esta regla son The New Pornographers que hace unos meses publicaron Whiteout Conditions, su séptimo disco desde 2000, por lo que no solo son una excepción sino que tienen una trayectoria más que consolidada.


Los canadienses hace tiempo que encontraron su particular piedra filosofal que no cejan en afinar y perfeccionar para conseguir todavía mejores resultados: una suerte de power pop salpicado de enérgicos sintetizadores que enmarcan unas fantásticas melodías alternándose al cantar -en unos bonitos juegos de armonías vocales- tanto AC Newman, Dan Bejar como Neko Case o la sobrina del primero, Kathryn Calder.


El excelente nivel de su obra anterior, Brill Bruisers, la ausencia en este trabajo de Dan Bejar -al estar volcado en el nuevo trabajo de Destroyer- así como el cambio de batería, relevando Joe Seiders al miembro inicial Kurt Dahle, provocaban dudas ante la salida del nuevo LP pero Whiteout Conditions responde totalmente a las expectativas, si no las supera, gracias a su colección de grandes canciones. El disco se inicia de forma espectacular debido a sus grandiosos cuatro primeros temas: Play Money, Whiteout Conditions, High Ticket Attractions y This is the World of the Theater, cuatro temas exuberantes, vitalistas e infecciosos, pudiendo ser claros singles cada uno de ellos, y que conforman uno de los mejores inicios en lo que llevamos de año. Una auténtica gozada escucharles cantar y notar como sus canciones traspúan lo que se divierten tocando. La parte central del disco la componen Darling Shade, Second Sleep y Colosseums y transita por terrenos algo diferentes; bajan ligeramente el ritmo frenético, los temas se acortan y las pueblan unos imaginativos arreglos, destacando incluso en Colosseums el uso de un glockenspiel (o es una marimba?) que se encaja perfectamente al adaptarse su ritmo a los coros de los cantantes. El primer y único momento de reposo del disco lo encontramos en el octavo tema, We’ve been here before que termina derivando en un mantra atmosférico y espectral, para terminar el disco con otros dos temas soberbios: Clockwise y Avalanche Alley que enlazan con los iniciales y enganchan al oyente a otra espiral de ritmo contagioso mientras descubre, asombrado, que el disco ha llegado a su fin al escuchar como se separa la aguja del plato.


Once canciones para un total de cuarenta y un minutos, en un disco muy disfrutable que transcurre con rapidez y se hace muy corto provocando ganas de empezarlo de nuevo. Ante la ausencia de Dan Béjar, AC Newman carga con el peso del grupo, compone todas las canciones, potencia teclados y sintetizadores para dotarlas de unas inspiradas melodías que se ven favorecidas por lo bien que empasta su voz, tanto con Neko Case como con Kathryn Calder así como entre ellas mismas. Mención aparte destacar como brillan las partes vocales de Neko Case evitando caer en ningún momento en cierto histrionismo que aparece en sus trabajos en solitario. En cuanto al nuevo batería, Joe Seiders, se adapta perfectamente al grupo, destacando tanto en los rítmicos y veloces temas iniciales como, especialmente, en Darling Shade donde su batería es la gran protagonista.


A estas alturas de la función The New Pornographers difícilmente se convertirán en tu grupo favorito. El power pop es un género complicado para generar este tipo de adhesiones incondicionales pero, trabajo a trabajo, los canadienses han logrado una trayectoria encomiable con una colección de canciones más que destacable y este Whiteout Conditions es una nueva joya, otra más, a añadir a su reluciente catálogo. The New Pornographers sigue siendo uno de los grandes tapados y si alguien no les conoce y les descubre con este artículo, entonces la reseña habrá valido la pena.

 HIGH TICKET ATTRACTIONS

PLAY MONEY

AVALANCH ALLEY

 Whiteout Conditions en Spoti

domingo, 11 de junio de 2017

Marcelo Luján- Subsuelo. Una crítica.







Al posar la vista en el estante de libros del atiborrado estudio reparé en el título de uno de ellos, Subsuelo, para recordar que me lo habían regalado un tiempo atrás y ahí se quedó, olvidado, esperando su momento. Buena prueba de mi ignorancia es que no tenía ninguna referencia del mismo ni de su autor, Marcelo Luján, pero su atractiva sinopsis y la relación de premios de la vitola me impulsaron a elegirle para ser la próxima lectura.

Una calurosa noche veraniega en la sierra madrileña. Dos adolescentes mellizos, chico y chica, y un amigo algo mayor. Un flirteo incipiente. Un encargo familiar; ir a buscar hielo a la gasolinera vecina. Una imprudencia al volante y la tragedia, acechante, que sucede cuando menos se la espera. El drama y sus terribles consecuencias que empeorarían si aflorase un secreto sobre el accidente. Una vida de sumisión al chantaje para impedirlo. La semilla del odio que crea tumores familiares que crecen amenazando con desbordarse. Y lo harán, irremediablemente, porque la fuerza del odio puede con todo.

Antes he hablado de los premios ganados por Subsuelo y no deja de sorprenderme que sean todos de novela negra. Bien es cierto que con el auge y popularidad alcanzada por el género en los últimos años, sus límites se han difuminado y se utiliza el término con mucha alegría, pero aún así pienso que Subsuelo tiene mucho más de thriller psicológico que no de novela negra. Cierto es que hay algún muerto e incluso un plan “perfecto” pero seguimos sin tener clara que esa clasificación sea acertada.

Marcelo Luján sabe provocar el interés del lector, no le da evidencias sino que juega con él suministrándole la información poco a poco, siempre con la sensación de que  guarda alguna carta oculta (de ahí la sensación de thriller psicológico). En el capítulo inicial, llamémosle el desencadenante, los personajes ni siquiera tienen nombre limitándose a ser la chica morena, el chico rubio y el chico moreno. El uso por parte del escritor de frases cortas con continuos puntos y seguidos, dotan a la narración de un ritmo ágil y tenso que fija la atención del lector al lograr una sensación de inminencia ante unos acontecimientos imprevistos. Como consecuencia de todo esto, el arranque, el punto de partida –el capítulo inicial- es brillante y genera un rápido enganche a la historia provocando elevadas expectativas. A partir de aquí la estructura del libro alterna el presente con la noche en que se produjo la tragedia, volviendo a ella en forma de círculos concéntricos y con cada anillo o vuelta el escritor revela nuevos detalles, libera nueva información para una mejor composición de la escena. También me parece destacable el uso de una metáfora tan apropiada como las hormigas bajo la tierra como símil de los problemas y diferencias enquistadas dentro del seno de la familia.

Pero precisamente esta estructura revoloteadora sobre el punto de partida acaba siendo el mayor lastre de la novela, produciendo una cierta sensación de reiteración que no logra mitigar el resto de la historia, al no estar a la altura del deslumbrante inicio. La prometedora sensación de inminencia no logra verse culminada con el desenlace de la narración, la historia se agota, el globo se deshincha, no da más de sí como para darle tantas vueltas lo que provoca un cierto cansancio. Cuando llega el final catártico, el lector se ha desenganchado de la historia. A ello también contribuyen unos personajes desenfocados, recurso inicial del escritor pero en ningún momento se profundiza demasiado en las motivaciones de su comportamiento.

A pesar del párrafo anterior, Subsuelo no es una mala novela, en absoluto tal y como atestiguan los premios recibidos, tan solo que en mi caso no termina respondiendo a las elevadas expectativas que despierta su prometedor inicio.   

Marcelo Luján en la Wikipedia

Marcelo Luján

Recomendación: 
No hacer demasiado caso de las vitolas de los libros. Todos ellos serían obras maestras y nos aburriríamos mucho ante tanta calidad y perfección.
 
Durante la escritura de esta reseña escuché Els Afores, el decidido afianzamiento pop de Renaldo & Clara, también el magnífico Sedición del crepuscular Pablo und Destruktion así como el oscurísimo Mirror Being de The KVB.

sábado, 10 de junio de 2017

The Vaccines- Post Break-Up Sex

La publicación en 2011 del magnífico What did you expect from The Vaccines? provocó que los londinenses The Vaccines se convirtiesen en la nueva esperanza del pop-rock british, los nuevos Oasis para entendernos. Ellos mismos se aplicaron en desmentirlo gracias a sus dos anodinos y decepcionantes trabajos posteriores. Por aquí cerca terminaron provocando hartazgo porque una canción suya era banda sonora del anuncio del verano de una conocida marca de cerveza. Entre la reiteración de escucharlos a todas horas en la tele y el asco inmenso que provocan este tipo de anuncios, con su pretenciosa carga de insulsa y estúpida modernidad, el nombre de The Vaccines terminó convirtiéndose en un sarpullido en su particular verano del (no) amor.

Mientras confiamos en que vuelvan a publicar algo decente, seguiremos escuchando esta atemporal joya llamada Post Break-Up Sex de su inmenso primer disco.


I can barely look at you
Don't tell me who you lost it to
Didn't we say we had a deal?
Didn't I say how bad I feel?

Everyone needs a helping hand
Who said I would not understand?
Someone up the social scale
For when you're going off the rail

Post break up sex that helps you forget your ex
What did you expect from post break-up sex?

Leave it till the guilt consumes
Fucking in the nearest room
All our friends were unaware
Most had just passed out downstairs

To think I hoped you'd be okay
Now I can't think of what to say
Maybe I misunderstood
But I can't believe you're feeling good

From post break-up sex, helps you forget your ex
What did you expect from post break-up sex?

Post break-up sex that helps you forget your ex
What did you expect from post break up sex?

Oh when you love somebody but you find someone
And it all unravels and comes undone

Post break-up sex that helps you forget your ex
What did you expect from post break-up sex?
Post break-up sex that helps you forget your ex
What did you expect from post break-up sex?




viernes, 2 de junio de 2017

Niños Mutantes- Diez. Una crítica.



Diez es el título del, precisamente, décimo disco de Niños Mutantes –incluyendo la compilación Canciones para el primer día en la tierra-. Publicar diez discos no es tarea baladí y todavía es más meritorio en el caso de la banda granadina; veinte años de carrera prácticamente sin cambios en su formación y con una repercusión limitada durante muchos años. Esta repercusión se ha ampliado gracias a sus dos trabajos anteriores: Náufragos y El Futuro, en gran parte facilitado por una suavización general de su sonido, ahuyentando la distorsión tan presente hasta entonces, en busca de estribillos coreables que les han hecho acceder a un mayor espectro de público. La publicación de Mutanciones, disco de homenaje con otras bandas interpretando sus canciones también ayudó lo suyo. Cierta renuncia a sus principios y el incremento de popularidad acabó pasando factura, al provocar tensión, hartazgo y una cierta extenuación que casi les hace arrojar la toalla después de tanto tiempo.


La incertidumbre ante el camino a escoger provocó un cierto escepticismo ante el nuevo trabajo pero los mutantes demuestran que son chicos listos; reconocen su error,  recuperan su esencia, dejan atrás tanta accesibilidad y entregan un disco rockero, veloz y lleno de aristas. Para lograrlo, tuvieron el acierto de irse a grabar Diez en casa del mítico Youth (Killing Joke) confiando los mandos de la producción a César Verdú y Abraham Boba (León Benavente) –con escasa experiencia como productores pero muchísimo bagaje como técnicos de sonido- y estos han sabido inocular el punto necesario de rabia, fuerza y tensión. Un retorno a las fuentes rock, punk y post-punk que habían perdido en sus últimos trabajos, plasmado en unas agresivas guitarras eléctricas desterrando al rincón de pensar a las acústicas, unos bajos vigorosos que refuerzan y enriquecen el esqueleto de las canciones, complementando a la perfección una batería tan poderosa como versátil, sazonándolo todo con unos sintetizadores que se adaptan perfectamente al ritmo de las canciones, mientras Juan Alberto continúa cantando en su estado de gracia habitual. Consiguen dotar al disco de un tono oscuro y musculoso que recorre todo su armazón y se refleja en canciones tan contundentes como directas.


La primera cara de Diez sorprende por la alta calidad de todos sus temas; se abre con el crudo riff krautrockero de Menu del Día y su letra sobre la alienación, en la confesional y autoreivindicativa NM el bajo crepitante se impone sobre las bellas texturas que crean el resto de instrumentos, Jovencita supone un puñetazo punk en la mandíbula. Pero sobre todo, destacan dos canciones; la píldora de tenso rock electrónico que supone Glaciares y Volcanes y la tan ochentera como descreída No Continuar, que suponen los dos mejores temas del disco y a la altura de las mejores canciones de su carrera.


La segunda cara se abre con el primer single, la naturalista Pura Vida, un tema ampuloso en torno a un turbio y bluesero riff de guitarra destinado a ser un himno en sus conciertos aunque peca de una cierta reiteración en su estribillo. Continúa con una gran línea de bajo en Balada del Hombre Libre y su crescendo sostenido hasta el final del tema. FGL es un homenaje a Federico García Lorca, pero no al poeta romántico más topificado sino al de los versos más tensos y amenazantes de Poeta en Nueva York. Sigue con Salmo, una pieza de rock americano en que resalta la monolítica batería mientras desgrana una oración acusadora para terminar con El Instante, tema que se inicia en tono bajo para desparramarse finalizando el LP con gran intensidad.


Con Diez, Niños Mutantes reflejan reflexión sobre los últimos años, recuerdan de donde proceden y qué les llevo a ser lo que son y, una vez reforzados en su identidad lo plasman, ansiosos, en un disco formidable. Posiblemente no sea el mejor disco de su carrera pero es, con diferencia, el más necesario. Diez no es un paso adelante si no un retroceso, un coger carrerilla para saltar con mayor impulso. Tiene gran mérito invertir la tendencia en que se hallaban imbuidos y no continuar por inercia hasta saltar en pedazos. Siempre hemos querido a Niños Mutantes y les hemos admirado como músicos pero ahora, además, alabamos su coherencia.
 PURA VIDA 


NM

NO CONTINUAR

DIEZ en Spoti