viernes, 17 de noviembre de 2017

Sebastià Bennasar- On mai no creix l'herba



Hace tiempo que tenía ganas de leer a Sebastià Bennasar. El escritor mallorquín tiene una consolidada trayectoria literaria, con alrededor de treinta títulos publicados, y ha logrado hacerse un nombre en nuestras letras destacando especialmente como autor y estudioso de novela negra. En la última expedición a la biblioteca localicé uno de sus últimas obras -On mai no creix l’herba- y no dudé ni un instante en llevármela a casa.

La acción del libro se centra en el barcelonés barrio de La Verneda. Entre sus calles transcurren las tramas principales que recorren sus páginas: las andanzas de Ariadna y su banda, un grupo de jóvenes que controlan el narcotráfico y la pequeña delincuencia en el barrio; el odio y resentimiento de un empresario caído en desgracia que se convierte en asesino de metereólogos de TV3 así como los planes de un grupo de neonazis que planean atacar al corazón de la simbología catalana para así dañar al independentismo catalán. Todo esto enmarcado en los días posteriores a la celebración del 11 de Septiembre, Diada Nacional de Catalunya, con frecuentes referencias al estado de efervescencia del nacionalismo catalán.

On mai no creix l’herba es un libro corto, de escasas ciento ochenta páginas divididas en cuarenta capítulos. Capítulos que son fogonazos debido a su brevedad (la mayoría de dos o tres páginas) con lo que el escritor consigue enganchar con facilidad al lector gracias a regalarle una sensación de impacto, de acción continuada y expectación ante lo que acontecerá. A esta sensación ayuda decididamente un lenguaje muy ágil y con muy escasas descripciones siendo un libro muy fácil de leer. Las tres tramas son originales, con un punto de partida atractivo y están bien desarrolladas –y por momentos dotadas de un cierto humor corrosivo-, llegando a entrecruzarse los movimientos de algunos de los protagonistas durante el transcurrir de la historia. Al ser una novela corta y frenética, los personajes tienen mucha importancia y es digno de destacar como Benassar consigue contagiar el cariño que siente hacia Ariadna y los integrantes de su grupo, al convertirla en una especie de líder de los desfavorecidos para darles un futuro mejor, mientras ocurre todo lo contrario con los neonazis que salen reflejados como los gorilas enfermos que realmente son. El libro se devora con rapidez y agrado, pero su estructura de minicapítulos provoca una cierta falta de empaque en la composición de algunos de los personajes, que acusan carencias en las motivaciones de sus comportamientos, llegando a lastrar el conjunto por un exceso de liviandad, de falta de anclaje, lo que provoca que a pesar de que su lectura se disfrute adolezca de falta de profundidad. 

On mai no creix l’herba me ha parecido un libro muy entretenido y bien escrito. Un buen acercamiento a la obra de Sebastià Bennasar dentro de la novela negra no exenta de crítica social y aderezada con un humor inteligente y punzante, aunque lo cierto es que tengo ganas de clavarle el diente a algún título suyo con mayor enjundia.


Sebastià Bennasar en la Viquipèdia









Sebastià Bennasar


Recomendación: 

Como digo un poco más arriba, reincidir en el autor.
Recurrir a la magnífica colección crims.cat para descubrir cercanos autores de novela negra.




Mientras escribía esta reseña he escuchado Relatives in Descent de los muy originales Protomartyr así com el enorme Love and Regret de los inexplicablemente desconocidos The Cold Showers.



sábado, 11 de noviembre de 2017

John Connolly- Los Amantes. Una crítica




Me gusta la forma de escribir de John Connolly y me apasiona la serie del detective Charlie “Bird” Parker. El hecho tener en casa casi toda la colección –comprada en la añorada Librería Negra y Criminal- siempre posibilita el ir avanzando en su lectura. A pesar de ello, ya hacía más de un año que terminé el anterior cuando me puse a leer Los Amantes, el octavo de la serie (leídos por orden numérico, lógicamente).

En él nos encontramos a un Charlie Parker con la licencia de investigador suspendida y que ocupa su tiempo trabajando como encargado en un bar, el Great Lost Bar. Ahora que tiene tiempo y, tal y como avanza en el prólogo, va a dedicarse a intentar averiguar qué impulsó a su padre, un honrado y equilibrado policía y padre de familia, a matar a tiros sin motivo aparente a una pareja de jóvenes desarmados, suicidándose posteriormente dejando atrás a su esposa y un hijo de pocos años.

Los encuentros con antiguos compañeros de su padre en el cuerpo le aportan poca luz y añaden una molesta sensación de muro, de ocultamiento por su parte. Mientras tanto, se presenta en su trabajo Mickey Wallace, escritor especializado en temas morbosos con gran repercusión en ventas, que está decidido a escribir un libro explicando la historia de Parker y los extraños casos en los que se ha visto involucrado, al que Bird echa de mala manera. Además, por diferentes estados del país se descubren asesinatos en que los autores han dejado una extraña inscripción como marca. Al ir descubriendo nueva información sobre su padre, Charlie Parker empieza a preguntarse si estos asesinatos rituales no tendrán que ver con él a pesar de los años transcurridos mientras viejas presencias vuelven a hacer aparición.

En Los Amantes, John Connolly se centra en el personaje de Will Parker  y conforme se adentra en él, consigue alumbrarnos sobre los orígenes de su hijo Charlie y resolver alguna de las incógnitas que planeaban sobre él aunque, acaso alguien lo dudaba?, no dejan de plantearse otras nuevas. También vuelven a tener protagonismo elementos sobrenaturales que habían quedado algo aparcadas en las entregas anteriores. 

Como no puede ser de otra manera, se reconocen fácilmente las características comunes de la serie: los conflictos internos y la lucha permanente de Charlie Parker contra el Mal y la atracción de éste hacia el protagonista, violencia soterrada que se desborda con facilidad y turbias relaciones personales que esconden una importante barniz ponzoñoso. Como es habitual, la novela ofrece un gran ritmo y una elevada tensión narrativa. John Connolly vuelve a dar muestra de una prodigiosa capacidad narrativa, situando parte de la trama en los años sesenta -explicando el compañerismo del cuerpo de policía-, encajándola perfectamente con el presente sin chirridos ni estridencias. Sus personajes, poderosos y complejos, poseen muchos matices y están excelentemente trazados. Durante la narración desarrolla diferentes hilos o tramas diferenciadas, en tiempo y espacio, que acaban confluyendo como piezas en un puzzle y sin dejar de sorprender al lector. 

Los Amantes es otra entrega brillante que refuerza mi convencida adhesión a la serie de Charlie Parker y la admiración hacia John Connolly, un gran escritor, que siempre ofrece historias turbias de lectura tan exigente como gratificante.



OTRAS RESEÑAS DEL AUTOR:

John Connolly en la Wikipedia
John Connolly

Recomendación: 
La serie Charlie Parker y empezar por el primer título de la misma: Todo lo que muere.
Puestos a recomendar, mi otro autor preferido en este género: Andrea Camilleri con la serie de Salvo Montalbano.
Mientras escribía esta reseña he escuchado Patrones de Fuerza de Maronda, otro aldabonazo en su carrera. La joya llamada Foreverland de The Divine Comedy y el divertido Different Creatures de Circa Waves.




sábado, 14 de octubre de 2017

Arcade Fire- Everything Now. Una crítica


Más de tres años después de Reflektor, los canadienses Arcade Fire anuncian su nuevo disco Everything Now. Enorme expectación, no en vano son junto a Radiohead los grupos más influyentes del pop-rock de la última década, que se incrementó al anunciar que su nueva obra sería un disco de pop ligero, variando respecto el disco doble anterior quizá conscientes del esfuerzo que suponía escucharlo entero (dudo que lo haya hecho nadie en los últimos 2 años) por largo y por inconsistente.


Con estas expectativas nos disponemos a escuchar el disco. Se inicia con Everything Now (continued) que no es más que una intro, un interludio que deja paso a la canción que da nombre al disco y que ha sido un perfecto primer single; exuberante, contagioso y directo a la pista de baile, con ecos de Abba y pop sueco en general y en el que cabe de todo en sus cinco estelares minutos: ritmos de electrónica setentera, coros gospel, sonoridades templetonianas e incluso flautas africanas. Tras esta gozada llega Signs of Life, en la que beben del Philadelphia Sound y los Bee Gees para lograr un tema de funky discotequero gracias a bajos y unos acertados sintetizadores. Las siguientes Creature Comfort y Peter Pan destacan por las baterías electrónicas y, de nuevo, los sintetizadores aunque en ambos casos una estructura reiterativa y un tratamiento vocal gritón por parte de Win junto con unos coros molestos arruinan ambos temas, llegando a aburrir la segunda. Continúa con Chemistry, con una extraña combinación de arreglos ska, riffs rockeros y una excesiva repetición con un machacón uso de la palabra que le da título. Una canción horrible, de lo peor que han hecho nunca.


La segunda mitad empieza con las dos versiones de Infinite Content, inferiores ambas a dos minutos. La primera es frenética y desbocada, moviéndose en coordenadas similares a temas anteriores como Month of May o, incluso, No Cars go consiguiendo un buen tema. La segunda vendría a ser su reverso tranquilo, con un aroma country lánguido bastante desafortunado haciéndose fatigosa pesar de su corta duración. Tras ella llega Electric Blue, en la que Régine tiene total protagonismo aunque se pasa de rosca con un registro muy agudo y el abuso del falsete, transformando la pretendida emotividad en molestia para el oyente.


En estos momentos Everything Now se ha desmoronado totalmente y uno ya empieza a estar hastiado de tanta inanidad. Justo aquí, llega la sorpresa al guardarse para el final una triada de canciones de muchos quilates: Good God Damn marcada por un bajo funkie y una interpretación que recuerda al Bowie más crooner. Put your Money on me, un tesoro, con una base electrónica que vertebra toda la canción –al estilo de We Exist- logrando un tema delicioso que se convierte en la mejor canción del disco incluso a la altura de los grandes temas de los canadienses. En We don’t deserve love rebajan el tono y de la mano de unos vaporosos y bellísimos sintetizadores nos conducen a un emotivo crescendo marca de la casa, en el que los coros delicadísimos de Régine se ensamblan a la perfección con la sobriedad de Win al cantar dando como resultado una preciosa canción de seis minutos. El disco se cierra con Everything Now (continued), tema regido por unos pausados teclados que producen el efecto de un barco llegando a puerto tras la travesía. El inicio y el final tienen el mismo título para reforzar un punto de vista circular y conceptual.


Para producir el disco, han aparcado a James Murphy que produjo Reflektor y se han rodeado de gente como el bajista de Pulp, Steve Mackey, Thomas Bangalter de Daft Punk, Geoff Barrows de Portishead y el ya utilizado anteriormente Markus Dravs. Entre todos ellos han conseguido un sonido añejo con una destacadísima presencia de sintetizadores y varias baterías eléctricas, aunque también es cierto que tanta nómina de colaboradores ha acabado redundando en una cierta dispersión. En las letras siguen ahondando en sus conceptos fundamentales: el amor imperecedero, la muerte, el suicidio y, en esta ocasión, incluso es un trabajo pseudo conceptual sobre la influencia de la tecnología en la sociedad actual y, especialmente, el consumismo desenfrenado en que se ha convertido el capitalismo y la necesidad de conseguir y saciarlo todo con inmediatez, sin espera, de aquí el omnipresente Everything Now. 


Everything Now es un disco irregular, casi de transición. Oscila entre momentos muy álgidos como el súper single Everything Now (aunque tanta efectividad le convierte en perecedero a corto plazo) y especialmente la triada final Good God Damn, Put your Money on me y We don’t deserve love y momentos de vacuidad o piloto automático importantes como Chemistry, Peter Pan o Electric Blue. Son suficientes cinco buenas canciones para salvar un disco? Posiblemente sí, aunque es evidente que no es, ni de lejos, su mejor trabajo y viniendo de un grupo como Arcade Fire, sabe a poco. Cabe decir que si este fuese su disco debut, no trascendería en absoluto y solo se recordarían un par de temas. Con Everything Now, Arcade Fire confirma el adiós definitiva a la épica arrebatada que los alumbró hace ya más de diez años para adentrarse en otros caminos que transitan con desigual fortuna.

EVERYTHING NOW 

PUT YOUR MONEY ON ME

SIGNS OF LIFE

Everything Now en Spoti

lunes, 9 de octubre de 2017

The Afghan Whigs- Toy Automatic




White light
Conceit
If I saw what you say that you see in me
Allez
My love
Too late
My lie
Had been cast to the dark side of
Do or die
Allez
My love
My dear
My love
My tears
Too soon
Too late
Complete
And from way down deep inside
Like a wave I had crashed on the
Reason I
Was there
My love
My dear
My love
My tears
Come see
Tell me, is this real?
Everything I feel?
Tell me this is real
 
 

viernes, 29 de septiembre de 2017

Philip K. Dick- Blade Runner ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?






Pocos relatos en la historia de la literatura han estado más fagocitados por la película que inspiraron como ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? de Philip K. Dick. Hasta el punto que es más conocido como Blade Runner, el título de la película dirigida por el gran Ridley Scott en 1982, que por el original. Con motivo del próximo estreno de Blade Runner 2049 –operación meramente comercial fruto de un Hollywood escaso de ideas que basa su estrategias en superhéroes, remakes y continuaciones innecesarias- es el momento oportuno de releer la novela y, posteriormente, volver a ver la película.

Año 1992, tras la Guerra Mundial Terminus la Tierra es un planeta devastado sometido a incesantes lluvias de polvo radiactivo que han llenado su superficie de montañas de basura con tendencia a ocuparlo todo. Ante este desolado panorama, la mayor parte de la población ha emigrado a las colonias establecidas en otros planetas, especialmente en Marte. Como las inhóspitas condiciones del planeta rojo no lo hacen el lugar más confortable para vivir, se premia a sus colonizadores con un androide a su servicio para que les ayude a realizar todas sus tareas haciéndoles la vida más fácil.

Los androides de última generación, denominados Nexus-6, son idénticos a los humanos y en la mayoría de casos, más inteligentes. La única manera de detectarlos es mediante la realización de un test de empatía –ya que carecen de ella-. Precisamente siete androides Nexus-6 han escapado ilegalmente de Marte para regresar a la Tierra, siendo detectados en San Francisco por lo que encargan a Rick Deckard –cazarecompensas de segunda- su búsqueda y eliminación debiendo realizar anteriormente el test para confirmar su origen artificial y evitar errores.

Con este punto de partida, Philip K. Dick, nos ofrece una historia de acción y ciencia ficción que transcurre en una Tierra distópica. Un planeta, como hemos dicho antes, totalmente asolado en que los supervivientes se agrupan en ciudades decadentes y semi abandonadas, esforzándose en protegerse de la lluvia constante y el polvo acumulado, haciendo gala de un resignado individualismo que se traduce en el ansia de posesión de un animal vivo (debido a las consecuencias de la guerra, la inmensa mayoría de las especies se han extinguido siendo sustituidas por réplicas electrónicas). Para llenar el vacío existencial se ha creado una religión -el mercerismo- mientras la televisión emite continuamente un único programa de entretenimiento que encanta a la población aunque no tenga ningún tipo de contenido acertando el escritor en su pronóstico del entretenimiento televisivo en la futura sociedad moderna.

La lectura de ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? es muy dinámica y atractiva ya que el lector acompaña al protagonista durante veinticuatro horas en su intento de retirar a los androides (andys), con lo que los sucesos se acumulan de manea frenética. El personaje de Rick Deckard está muy bien delineado, estando lejos de ser un héroe. Tiene reacciones primarias, es infeliz en su matrimonio y limitado en su trabajo. De hecho, le asignan el caso porque el mejor cazarecompensas no está disponible. Conforme avanza la acción y aumenta su cansancio, las contradicciones se van abriendo paso en su ideario hasta el punto de llegar a sentir empatía hacia los andys y dudar de la necesidad y ética de su eliminación así como de su propia identidad y utilidad.

Philip K. Dick se vale de Deckard para reflejar el miedo ante la diferencia y, especialmente, las incertidumbres ante la mecanización que trae el progreso y la deshumanización que comporta. La naturaleza profética de la misma queda en relieve si tenemos en cuenta que esta novela se escribió en 1968. Casi cincuenta años después estas reflexiones están más vigentes que nunca ante el desarrollo tecnológico, el elevado incremento de la robotización y la inteligencia artificial, el nacimiento y establecimiento de Internet y las redes sociales que han invadido totalmente nuestro espacio e intimidad provocando que a pesar de estar permanentemente conectados podamos estar más aislados que nunca.

¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? de Philip K. Dick sigue estando plenamente vigente y su lectura sigue siendo totalmente recomendable ya sea como novela de acción o por su capacidad de generar preguntas. Simplemente como mención, cabe decir que la célebre película de Ridley Scott es una adaptación bastante libre del texto original.


Philip K. Dick en la Wikipedia

Recomendación: 
Volver a ver la película de Ridley Scott, comprobando lo justito como actor que es Harrison Ford, antes de ver la nueva Blade Runner 2049.
 
Mientras escribía esta reseña he escuchado el apabullante Skin de Animic, el intenso y desasosegante Predación de Pablo und Destruktion y el muy fresco Watercourse de The Sea Pinks.


jueves, 21 de septiembre de 2017

Royal Blood- How did we get so dark?. Una crítica




Royal Blood aparecieron en 2014, casi de la nada, con un disco de título homónimo que sorprendió a propios y extraños, alcanzando grandes cotas de popularidad con su mezcla de sonidos entre Queens of the Stone Age, Black Sabbath, White Stripes, algo de Muse y unas gotas de stoner rock (y, en general, de cualquier grupo de rock denso y poderoso). Canciones agresivas, directas y sin filtros como fruto de la combinación de la monolítica batería de Ben Tatcher y el omnipresente bajo de Michael Kerr, con un caudal de sonidos tan rico y poderoso que se llegó a dudar que contasen con tan solo dos instrumentos, duda ésta que queda claramente descartada al verles en directo ante la cantidad de pedales que domina a placer Kerr. Aunque algunos decían, ciertamente, que no hacían nada nuevo deslumbraron con sus canciones, tan arrolladoras como cautivadoras, convirtiendo a los de Brighton en la última esperanza del rock y arrasando en las listas, incluso en Urano para convertirse en el nuevo grupo favorito de muchos


Todo esto rollo introductorio solo sirve para poder explicar que había una importante expectación ante el nuevo LP de los ingleses, How did we get so dark?. En él han vuelto a actuar ellos mismos como productores contando de nuevo con la ayuda de Tom Dalgety y Jolyon Thomas. Parece que ser que alguna ruptura sentimental y una mayor madurez provocan tanto el título como unas letras más desencantadas y pesimista.



El disco empieza con How did we get so dark y Lights out –primer single- y llama la atención una menor contundencia y un sonido más accesible acercándose a unos Muse inspirados (esos que por desgracia desaparecieron hace tiempo). Continúan con la bravucona, chulesca y whitestripiana I only lie when I love you, en la que Kerr canta orgullosamente. En She’s Creeping ofrecen un delicioso tema de indie-rock quejumbroso marcado por el efecto penetrante del bajo. En algún sitio he leído, Revista Rock concretamente, que recuerda a Weezer y como más se escucha más razón tienen en su observación.



En la parte central, formada por Look like you know, Where are you now? y Don’t Tell, los paralelismos con los alargados desarrollos de los enormes Queens of the Stone Age son más que evidentes. En la última de ellas Kerr tira de falsete en la mayor parte de la canción dándole un punto glam. Hook, Like & Sinker, acertado segundo single, rompe con una cierta monotonía procedente de los temas anteriores en un canción agresiva con cuerdas punzantes, persistentes y repletas de efectos. En Hole in your heart vuelven a ser la envidia de los actuales Muse en un tema claramente grower hasta reventar en su estribillo. Terminan con Sleep, el tema más largo -único que supera los 4 minutos- protagonizado por un bajo que no deja de retorcerse y mantener la intensidad durante toda la canción.



How did we get so dark? es un disco claramente continuista aunque pueden observarse algunas pequeñas variaciones: un tono general más accesible, una mayor variación en la forma de cantar de Michael Kerr tirando de falsete en varios temas y  algunos ritmos novedosos en Don’t Tell o I only lie when I love you, aunque estos cambios son poco significativos. Su escasa duración, 34 intensos minutos para 10 canciones, y su ritmo contagioso provoca que se escuche con facilidad una y otra vez aunque en conjunto se vea lastrado por la pérdida de la capacidad de sorpresa y, especialmente, porque excepto en Hook, Like & Sinker o I only lie when I love you, el nivel medio de las canciones es inferior y menos inspirado que en su disco debut. A pesar de estas objeciones estamos seguros que a final de año Royal Blood estará en los puestos altos de los charts,  Urano incluido, aunque el disco se vea devorado por las expectativas generadas y quede distancia de su inmenso primer disco.

 LIGHTS OUT 
HOOK, LIKE & SINKER

I ONLY LIE WHEN I LOVE YOU
HOW DID WE GET SO DARK? en Spoti 



jueves, 14 de septiembre de 2017

Luís Brea y el Miedo- Usted se encuentra aquí. Una crítica




Usted se encuentra aquí es el tercer disco de Luís Brea, segundo bajo el nombre Luís Brea y el Miedo que da cabida en él a la banda que le acompaña, y tiene el objetivo de querer afianzar el incremento de popularidad obtenido, tal y como presagiábamos, tras la publicación de su magnífico trabajo homónimo dos años atrás.

El disco empieza exuberante con tres canciones inmediatas y efervescentes: Nueva Generación, Amanece y Kraken en las que mandan unas guitarras espléndidas y unos efectivos estribillos. Temas power-pop de alcance instantáneo que enganchan con rapidez al oyente, de hecho tanto la primera como la última del terceto han sido lanzadas como single. Reducen ligeramente la velocidad en las siguientes Como una ola (valentía la suya al utilizar este título) con un inicio que puede recordar a Pulp aunque luego la canción sigue por otros derroteros, y la juguetona y gritona Perfecto.

En la parte central del LP viran la dirección aparcando el vértigo de la primera mitad, para ofrecer unos registros muy diferentes; Habanera donde Luís Brea se vuelve a transformar en Julio Iglesias, tópico tan recurrente como real en su carrera, para entregar un tema que coquetea con el bolero. La confesional y ligeramente autocomplaciente Berlín. El Estanque donde -quizá estoy influido por el título- el cantante homenajea bunburizando (época inicial Héroes) en un evocador tema y Trenes, en el que un bajo vibrante soporta todo el peso de la canción.


Para el final, en la esquina más recóndita, reservan dos gratas sorpresas: la crepitante Manuel Rodríguez y, especialmente, La Casa del Misterio, un tema de letra melancólica con un desarrollo que lleva a un crescendo irresistible, en unas coordenadas similares a los mejores momentos de Arcade Fire.


Usted se encuentra aquí es un disco continuista al seguir los patrones que les llevaron a un cierto éxito en su disco anterior. La banda formada Jorge Martí (guitarra y sintes), Lázaro Fernández (Batería), Nacho Mora (bajo y coros) está plenamente consolidada ofreciendo un sonido compacto y enérgico, con protagonismo de las guitarras bien secundadas por bajos rítmicos y enriquecido con precisas y acertadas líneas de sintetizador. Consciente de que sus mejores temas son los más rítmicos y trabajados, por momentos incluso power-pop, Luís Brea prácticamente renuncia a su faceta de cantautor clásico dándole escasa cancha en este trabajo. Estableciendo paralelismos, Nueva Generación vendría a ser El Verano del Incendio y La Casa del Misterio tiene el mismo aroma poderoso a canción mayúscula que desprendía Mil Razones.

Las letras continúan versando principalmente sobre las relaciones amorosas y la cotidianeidad pero en esta ocasión son más brumosas, crípticas y abstractas, incluso perdiendo un poco su lírica reconocible, renunciando al detalle de una escena puntual por un concepto más genérico y abierto. Esta niebla no beneficia a sus canciones, especialmente los temas menos directeos, ya que las letras visuales y perdurables de Luís Brea es uno de sus principales aciertos. Por ahí hemos leído que este oscurantismo deriva de una mayor madurez aunque lo cierto es que corren el riesgo de acercarse a una serie de grupos muchísimo más vulgares en sus textos, que tienen la costumbre de recurrir a la trascendencia para envolver su falta de mensaje. Aunque también tenemos que reconocer que varios de ellos disfrutan, incomprensiblemente, de amplio reconocimiento.   

Usted se encuentra aquí confirma el paso adelante dado por Luís Brea y el Miedo, logrando una consolidación del sonido y potencial del grupo y ofreciéndonos unas muy disfrutables canciones como Nueva Generación, Manuel Rodríguez y La Casa del Misterio aunque, en conjunto, no logra superar a su predecesor. A pesar de ello, su nivel es muy superior a la mayoría de discos que se publican dentro del indie español.


NUEVA GENERACION (Atentos a los cameos)

LA CASA DEL MISTERIO
AMANECE

USTED SE ENCUENTRA AQUÍ en Spoti

OTRAS RESEÑAS DEL GRUPO:

viernes, 8 de septiembre de 2017

Will Self- Mi idea de la Diversión. Una crítica





Cuando estoy en casas ajenas siempre dedico una mirada a recorrer los libros a la vista. Como tenga un mínimo de confianza enseguida me pongo a dar la tabarra con ellos y pido una recomendación (por muy snob que uno sea, hay un mar de títulos y escritores que desconozco). Hace unos meses en casa de un familiar y ante la espléndida biblioteca que posee, estuver un buen rato deleitándome en su contemplación para terminar llevándome Mi idea de la diversión de Will Self. No tenía ninguna referencia sobre el libro pero palabras en su contraportada como divertidísima, malévola, comicidad feroz o humor muy negro me convencieron totalmente.



En una cena con sus amigos, tan burgueses como él, a Ian Wharton –triunfador ejecutivo treintañero- le preguntan sobre qué entiende por diversión. Ian, impertérrito, elude la cuestión y se pone a escuchar al resto de asistentes ya que no puede confesar en voz alta su perversa, depravada y enfermiza idea de la diversión. Tan repulsiva y cruel que su sola mención provocaría el desprecio de sus semejantes y, casi con total certeza, alguna denuncia que acabaría con sus huesos en una oscura mazmorra policial.
Pero Ian no fue siempre tan malévolo. Una vez fue un niño inocente. Tan inocente como retraído y solitario. Una madre siempre atareada y la ausencia de un padre fugado provocaron que Ian aceptara sin rechistar la presencia y guía de un tutor impuesto, el Sr. Broadhurst, un viejo amigo de la familia. Cuando a un muchacho joven e impresionable, autotorturado por poseer una prodigiosa capacidad eidética (habilidad comúnmente conocida como memoria fotográfica) le tutela un ser tan misterioso como descomunal, tan elegante como egoísta, tan excéntrico y excesivo como metódico, cualquier cosa puede enraizar en el cerebro del talentoso Ian, pudiendo convertir la brújula de sus enseñanzas en una peligrosa deriva que le lleve a despreciar totalmente a sus semejantes.



Y sí, yo también creo que la sinopsis promete y si además, le añadimos un sustrato de humor cáustico soterrado entonces las expectativas de lectura disfrutable se disparan exponencialmente. Pero no, y siento mucho pinchar el globo, en absoluto cumple lo prometido. El libro se divide en dos partes: la infancia-adolescencia de Ian y su edad adulta. En la primera, reflejo de la admiración del chico por su tutor y como su influencia va calando en él, tiene un estilo perezoso y tedioso plasmando la misma afición al pleonasmo en la escritura que el Sr. Broadhurst en su lenguaje y explicaciones. Párrafos con abundantes símiles y metáforas, un vocabulario barroco y rebuscado no consiguen más que cansar al lector, sobrevolando una permanente sensación de que la historia no lleva a ninguna parte. La segunda parte es un delirio constante, una incursión permanente en el absurdo, un absurdo tan excesivo como poco esclarecedor y, por tanto, innecesario. Las páginas transcurren en un insulso y disparatado limbo cotidiano, hasta que llega un momento en que el autor decide acabar la historia y, en unas pocas hojas, abre una puerta mágica que alumbra a Ian las claves de su comportamiento, provocándole una revelación, una aceptación que le permiten llegar tan pancho al final del libro. Con la salvedad de que esta revelación guarda poca coherencia con lo leído en las casi trescientas páginas anteriores.



Recargada tendencia al ornamento superfluo, escaso interés de la acción, historias paralelas insustanciales. El uso de estas expresiones dan una idea de la aridez de su lectura con el consiguiente desinterés hacia el devenir de Ian. Ante esto, por qué no dejé el libro? Primero por cabezota (mi inmensa fe en un giro prodigioso que no se producirá) y luego, porque reconozco que a partir de la página cien recurrí a la lectura en diagonal, hecho éste que me ayudó decididamente a llegar al final. Asumo que muy posiblemente sea culpa mía y no haya entendido absolutamente nada, ni mucho menos haya detectado las claves ocultas que deben poblar la narración para convertir la lectura en interesante y, ya no digamos, en cáustica, divertida y gratificante.



En este páramo creo que es necesario mencionar la ingente labor de traducción llevada a cabo por Cecilia Cerani y Txaro Santoro para trasladar el recargado universo de Will Self al castellano. Creo que no puedo destacar nada más salvo que acabó pareciéndome una total pérdida de tiempo. O siendo más elegante, digamos que la historia surgida de la imaginación del autor no tiene nada que ver con Mi idea de la diversión.


Will Self en la Wikipedia

Recomendación: 
Más que una recomendación, una orden: devolver siempre los libros prestados.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el refrescante Watercourse de Sea Pinks, el decepcionante Everything now de Arcade Fire así como el contundente How did we get so dark de Royal Blood, sin dudar una de las mejores bandas de la actualidad.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Marc Pastor- Farishta. Una crítica.


Marc Pastor es un escritor que libro a libro ha ido construyendo una sólida carrera literaria. Desde la novela negra histórica de base más o menos real en La Mala Dona, hasta sus profundización en el fantástico con Monte Cristo o L’Any de la Plaga terminando con su anterior obra publicada, la genial Bioko en un relato que alterna la base histórica con la ciencia ficción por el uso de saltos en el tiempo. Su originalidad y fuerza narrativa me conquistó enseguida por lo no es de extrañar que estuviese expectante ante la publicación de Farishta, su nueva obra.

Farishta Drakonova es una joven de dieciocho años a la que un nuevo puesto de trabajo le cambiará radicalmente la vida. No es que haya tenido lo que se dice una vida fácil ya que Farishta fue recogida, a la edad de siete años, de las calles de Afganistán en guerra. Sus padres adoptivos la llevaron con ellos a Rusia hasta que murieron en un accidente dos años atrás. Siguiendo el consejo de su tío y tutor, acude a la empresa Iefremov- Strugatski por una entrevista de trabajo para un puesto de ensueño que acabará consiguiendo: trasladarse durante cuatro años al complejo Sannikov, en la Polinesia Francesa, para encargarse de la logística y del cuidado de unas pocas familias que ven crecer a sus hijos, en el entorno de unas paradisíacas islas tropicales y con una excelente remuneración.


Al llegar a su destino se confirman sus optimistas expectativas: su nueva casa será una pequeña isla de playas de arena blanca enmarcada por un mar turquesa para ella sola. Para su sorpresa, su compañero en la empresa es un chico fascinanter y guapísimo llamado Manse Melville, del que se enamora desde el primer momento. Para redondear el sueño, la mayoría de las siete familias son encantadoras y el trabajo resulta fácil de sobrellevar. El mayor inconveniente estriba en la rutina del paso de los días, esta monotonía y el abundante tiempo libre provoca que paulatinamente Faristha empiece a plantearse preguntas: por qué unas familias acomodadas deciden renunciar a todo, esconderse en esta ignota parte del mundo para criar a sus hijos? qué clase de futuro esperan darles? Por qué se hace un silencio cuando pregunta por sus antecesoras en su puesto?. La semilla de la duda empieza a germinar generando una filtración, una grieta, en el pensamiento de Farishta que ni los cuidados y atenciones de Manse logran remediar. Para incrementar su preocupación, la joven empieza a sentirse observada y a notar una presencia en su propia isla. Serán todo imaginaciones suyas, se estará volviendo loca o realmente la compañía tiene algo importante que ocultar y esconderle?.



Aunque me haya extendido lo cierto es que no he spoilereado nada. Tras este sugerente punto de partida encontramos una narración que aborda diversos géneros; de novela iniciática evoluciona a novela de aventuras enriquecida con ciencia ficción. La lectura de Faristhta se estructura en torno al diario de la protagonista con algún añadido de entrevistas y documentos de la compañía que la contrata. Precisamente esta estructura de diario, la ambientación en una pequeña isla y el trasfondo de ciencia ficción emparenta esta obra con La Pell Freda (La Piel Fría) de Albert Sánchez Piñol y al igual que pasaba con ésta, su estructura es a la vez un acierto y un lastre. Acierto porque suministra la información poco a poco y en forma de capas que se van descubriendo, asistiendo a la transformación de la protagonista de una muchacha ilusionada y esperanzada con su nuevo trabajo hasta que, con el transcurrir de las páginas, la desconfianza y la paranoia se apoderan de ella convirtiéndose en decisión. Lastre porque la sucesión de entradas, algunas pueriles e intrascendentes, provoca un cierto tedio especialmente en la parte central aunque esta sensación queda totalmente superada con la precipitación de los acontecimientos en la parte final.


La práctica totalidad del peso de la novela recae sobre los dos personajes principales, la pareja de jóvenes. Es muy interesante el personaje de Farishta y el tratamiento de su evolución como persona. Es una muchacha desarraigada y algo desorientada por la ausencia de sus padres (por dos veces) que avanza hacia la madurez gracias al temor que siente y que le hace despertar un poderoso sentimiento de protección hacia los hijos de las familias del complejo y, especialmente, a los suyos que desea tener en el futuro. El personaje de Manse Melville es más ambiguo y en algún momento sus motivaciones y comportamiento son cuestionables. Tras el espectacular andamiaje y atrezzo de la obra y reflejado en Faristha, se esconde una honda reflexión sobre las relaciones paterno-filiales, el instinto de protección de los padres hacia los hijos y los efectos de la ausencia de los progenitores sobre estos.


Marc Pastor vuelve a demostrar una desbordante imaginación y un gran dominio de la narrativa al hacer encajar perfectamente en la historia recursos de ciencia ficción –saltos en el tiempo, tecnología-. Otra cosa es que la compleja trama nos parezca más o menos creíble pero entonces ya no discutimos Farishta sino cualquier título de ciencia ficción. Las 465 páginas del libro se leen sin dificultad y aunque peque de una cierta ralentización en el tramo central, el ritmo se acelera hasta convertirse en frenético en la parte final llegando a un final totalmente coherente con la historia. Enriquecen la narración las acertadas referencias musicales porque sirven para contextualizar temporalmente la historia y empatizar con el estado de ánimo de sus protagonistas. También resulta divertido encontrar entre sus páginas los múltiples  guiños tanto literarios como al cine fantástico (las series también cuentan).


Farishta es una gran novela y confirma todavía más a Marc Pastor como uno de los autores referenciales de la novela fantástica de estos lares gracias a su portentosa capacidad fabulativa y a su interesante e imaginativo universo propio. El mismo autor ha manifestado que todas sus novelas tienen personajes y lugares comunes y que estas interacciones todavía serán mayores en el futuro formando toda su obra un corpus común (mirando algunas publicaciones al respecto, he averiguado que las conexiones entre sus novelas ya tienen incluso nombre: corvoverso). Propuesta tan valiente, arriesgada y estimulante como faraónica por lo que indudablemente seguiremos de cerca a este original escritor.

Marc Pastor a la Viquipèdia

Recomendación: 
4 novelas leídas de Marc Pastor, 4 aciertos. Seguir de cerca sus futuras publicaciones.

Mientras escribía esta reseña he escuchado el vibrante Arms Around a Vision de The Girls Names, el rock psicodélico de Black Angels en su nuevo disco Death Song así como el estimulante y ruidoso Gran Oriente de Disciplina Atlántico.

Farishta en Spoti por cortesía de Marc Pastor